La bursitis de cadera es la inflamación de una bursa, una estructura que ayuda a reducir la fricción entre tejidos alrededor de la articulación. Suele provocar dolor en la parte lateral de la cadera, especialmente al caminar, subir escaleras o dormir sobre ese lado. En muchos casos mejora con tratamiento conservador, aunque el tiempo de recuperación puede variar desde semanas hasta varios meses según el grado de irritación, la actividad física y cómo evolucione la tolerancia al movimiento y a la carga.
Bursitis de cadera: resumen rápido
| Aspecto | Información |
|---|---|
| Qué es | Inflamación de una bursa alrededor de la cadera |
| Dónde duele | Parte lateral de la cadera |
| Síntomas | Dolor al caminar, subir escaleras o dormir de lado |
| Tratamiento | Fisioterapia, ejercicio y adaptación de actividad |
| Tiempo de recuperación | Desde algunas semanas hasta varios meses según la causa y la evolución |
| Cuándo consultar | Si el dolor persiste o limita la actividad diaria |
Contenido
¿Qué es la bursitis de cadera?
La bursitis de cadera es la inflamación de una bursa, una pequeña estructura que ayuda a reducir la fricción entre tendones, músculos y hueso alrededor de la cadera. Cuando esta zona se irrita, pueden aparecer dolor lateral, sensibilidad al apoyar sobre la cadera y molestias al caminar o dormir de lado.

En muchos casos, el dolor de cadera no depende solo de la bursa, sino también de cómo toleran la carga los tejidos alrededor de la cadera.
Qué ocurre cuando se inflama una bursa
Cuando una bursa se inflama, la zona puede volverse más sensible e irritarse con movimientos repetitivos, presión mantenida o determinadas actividades físicas.
Esto suele provocar molestias en actividades cotidianas como caminar, subir escaleras, permanecer mucho tiempo de pie o dormir sobre el lado afectado.
Bursitis trocantérea y dolor lateral de cadera
La bursitis trocantérea suele provocar dolor en la parte externa de la cadera, cerca del trocánter mayor, una prominencia ósea situada en la parte lateral del fémur.
Muchas personas describen dolor al apoyarse sobre ese lado, caminar distancias largas o realizar movimientos repetidos de cadera. En algunos casos, el dolor también puede extenderse hacia la parte lateral del muslo.
Bursitis de cadera y trocanteritis: ¿es lo mismo?
Aunque muchas veces se utilizan como sinónimos, la trocanteritis y la bursitis de cadera no siempre significan exactamente lo mismo.
Actualmente se sabe que muchas personas con dolor lateral de cadera también presentan irritación o sobrecarga en los tendones glúteos y no solo inflamación de la bursa. Por eso, términos como trocanteritis o síndrome de dolor trocantérico suelen utilizarse para describir este tipo de dolor de forma más amplia.
¿Dónde duele la bursitis de cadera?
La bursitis de cadera suele provocar dolor en la parte lateral de la cadera, aunque en algunos casos las molestias pueden extenderse hacia el muslo o aparecer junto a molestias lumbares. El dolor normalmente aumenta con actividades como caminar, subir escaleras o dormir sobre el lado afectado.

Dolor en la parte lateral de la cadera
La localización más habitual del dolor se encuentra en la zona externa de la cadera, cerca del trocánter mayor. Algunas personas notan sensibilidad al tocar la zona o molestias al apoyarse sobre ese lado.
El dolor puede aparecer de forma progresiva o después de periodos de sobrecarga, actividad repetitiva o cambios bruscos en el nivel de ejercicio.
Dolor al caminar o subir escaleras
Caminar durante mucho tiempo, subir cuestas o escaleras y permanecer mucho tiempo de pie puede aumentar los síntomas, especialmente en fases más irritativas.
En algunos casos también aparece dolor de cadera al andar, sobre todo cuando la articulación tolera peor determinadas cargas o actividades repetidas.
Dolor al dormir sobre la cadera
Dormir sobre el lado afectado suele ser una de las situaciones más molestas para muchas personas con bursitis de cadera.
La presión mantenida sobre la zona puede aumentar la sensibilidad y hacer que el dolor aparezca durante la noche o al cambiar de postura en la cama.
Bursitis de cadera y dolor lumbar
En algunas personas, el dolor lateral de cadera puede aparecer junto a molestias en la zona lumbar o glútea. Esto no significa necesariamente que el problema venga de la espalda, aunque ambos cuadros pueden influirse mutuamente.
Por eso, cuando existe dolor lumbar o rigidez en la pelvis y la cadera, suele ser importante valorar cómo se mueve y tolera la carga toda la región lumbopélvica.
¿Cuáles son los síntomas de la bursitis de cadera?
Los síntomas de la bursitis de cadera pueden variar según el grado de irritación y la evolución del problema. Lo más habitual es notar dolor en la parte lateral de la cadera, sensibilidad al apoyar sobre ese lado y molestias durante actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o dormir.

En algunas personas, el dolor puede extenderse hacia el muslo o la pierna, algo relativamente frecuente en ciertos cuadros de dolor de cadera y piernas.
Dolor e hipersensibilidad en la cadera
El dolor suele localizarse en la parte externa de la cadera y puede aumentar al presionar la zona o apoyarse sobre ella.
Muchas personas describen una sensación de sensibilidad o quemazón alrededor de la cadera, especialmente después de caminar mucho tiempo, realizar esfuerzos repetidos o practicar deporte.
Rigidez y limitación de movimiento
Cuando la irritación persiste, algunas personas notan la cadera más rígida o con dificultad para realizar determinados movimientos con normalidad.
Esto puede hacerse más evidente después de estar sentado mucho tiempo, al levantarse por la mañana o al intentar realizar actividades que requieren más carga sobre la cadera.
Molestias al caminar o estar mucho tiempo sentado
Caminar distancias largas, permanecer mucho tiempo de pie o mantener la misma postura durante demasiado tiempo puede aumentar los síntomas.
Dolor nocturno y dificultad para dormir
El dolor nocturno es uno de los síntomas más frecuentes de la bursitis de cadera. Dormir sobre el lado afectado suele aumentar la presión sobre la zona y empeorar las molestias.
En algunos casos, el dolor puede aparecer incluso al cambiar de postura durante la noche o dificultar el descanso continuado.
Los síntomas más frecuentes de bursitis de cadera son:
- Dolor lateral de cadera
- Dolor al dormir sobre ese lado
- Molestias al caminar
- Sensibilidad al tocar la zona
- Rigidez
- Dolor al subir escaleras
¿Por qué se produce la bursitis de cadera?
La bursitis de cadera puede aparecer por distintos factores que aumentan la irritación de los tejidos alrededor de la articulación. En muchos casos no existe una única causa, sino una combinación de sobrecarga, cambios en la actividad física y alteraciones en la forma en que la cadera tolera determinados movimientos o esfuerzos.

Identificar qué está favoreciendo los síntomas suele ser importante para adaptar el tratamiento y reducir el riesgo de que las molestias reaparezcan.
Sobrecarga y movimientos repetitivos
Las actividades repetitivas o el exceso de carga sobre la cadera pueden aumentar la irritación de la zona lateral de la articulación.
Caminar largas distancias, subir escaleras con frecuencia, correr o mantener determinadas posturas durante mucho tiempo puede favorecer la aparición de síntomas, especialmente cuando los tejidos no toleran bien ese nivel de esfuerzo.
Cambios bruscos en la actividad física
Aumentar demasiado rápido la intensidad del ejercicio, volver al deporte después de un periodo de inactividad o realizar más actividad de la habitual puede hacer que la cadera se vuelva más sensible e irritable.
Esto ocurre con más frecuencia cuando no existe una progresión adecuada de las cargas o la musculatura alrededor de la cadera no está preparada para tolerar determinados esfuerzos.
Debilidad de glúteos y control lumbopélvico
La musculatura glútea ayuda a estabilizar la pelvis y controlar las cargas sobre la cadera durante actividades como caminar, correr o subir escaleras.
Cuando existe debilidad o sobrecarga en esta zona, algunos tejidos pueden irritarse con más facilidad. En algunos casos, problemas relacionados con la tendinitis del glúteo medio también pueden coexistir con síntomas similares a la bursitis.
Artrosis, columna lumbar y otros factores asociados
Algunas personas con bursitis de cadera también presentan rigidez articular, alteraciones lumbares o cambios degenerativos en la articulación.
Por ejemplo, ciertos casos de artrosis de cadera pueden modificar la forma de caminar o la tolerancia a determinadas cargas, favoreciendo la aparición de dolor lateral e irritación alrededor de la cadera.
El dolor lumbar, determinadas diferencias de movilidad o algunos antecedentes de lesión también pueden influir en cómo la cadera responde a la actividad física y al esfuerzo diario.
¿Cómo se diagnostica la bursitis de cadera?
El diagnóstico de la bursitis de cadera suele basarse en los síntomas, la exploración física y la evolución del dolor durante actividades cotidianas. Además de confirmar qué estructuras pueden estar irritadas, es importante valorar si existen otros problemas que puedan provocar síntomas similares en la cadera o la pelvis.
Exploración física y síntomas clínicos
Durante la valoración, el profesional suele explorar la zona lateral de la cadera para comprobar si existe sensibilidad, dolor al movimiento o molestias relacionadas con determinadas cargas y actividades.
También se analiza cómo responde la cadera al caminar, subir escaleras, permanecer mucho tiempo de pie o dormir sobre el lado afectado. La forma en que aparecen los síntomas y los movimientos que los empeoran ayudan a orientar el diagnóstico.
Ecografía, resonancia y pruebas de imagen
Las pruebas de imagen pueden ayudar a valorar el estado de los tejidos alrededor de la cadera y descartar otras lesiones asociadas.
La ecografía permite observar bursas, tendones y posibles signos de irritación en la zona lateral de la cadera. La resonancia magnética suele utilizarse cuando existe dolor persistente o dudas sobre otras estructuras articulares o musculares.
Cuándo pueden existir otras causas de dolor lateral de cadera
No todo el dolor lateral de cadera se debe a una bursitis. En algunos casos pueden existir otros problemas que generan síntomas similares o que aparecen al mismo tiempo.
Por ejemplo, ciertas alteraciones relacionadas con el pinzamiento femoroacetabular pueden provocar dolor de cadera durante determinados movimientos o esfuerzos. También existen cuadros como el síndrome piramidal, donde el dolor puede extenderse hacia la zona glútea o la pierna.
En otras personas, molestias musculares o tendinosas alrededor de la pelvis también pueden influir en los síntomas, como ocurre en algunos casos de dolor en el psoas.
Aunque la bursitis de cadera suele relacionarse con problemas mecánicos o de sobrecarga, conviene consultar de forma prioritaria si aparecen signos como:
- fiebre o malestar general
- dolor intenso después de un traumatismo importante
- pérdida de fuerza marcada en la pierna
- dificultad progresiva para caminar
¿Cuánto tarda en curarse una bursitis de cadera?
El tiempo de recuperación de una bursitis de cadera puede variar bastante según el nivel de irritación, el tiempo que llevan los síntomas y cómo responde la cadera a la actividad física y a los esfuerzos del día a día. Algunas personas mejoran relativamente rápido, mientras que otras necesitan una recuperación más progresiva cuando el dolor lleva tiempo presente o reaparece con frecuencia.
Tiempo de recuperación según la evolución
| Evolución | Tiempo orientativo |
|---|---|
| Leve | Entre 2 y 6 semanas |
| Persistente | Entre 2 y 4 meses |
| Recurrente | Variable según la causa y la evolución |
Estos tiempos son orientativos y pueden cambiar según la tolerancia al movimiento, la actividad física y la presencia de otros problemas asociados en la cadera o la zona lumbar.
En muchos casos, el objetivo no es solo reducir el dolor, sino conseguir que la cadera vuelva a tolerar caminar, dormir sobre ese lado o realizar actividad física sin que los síntomas reaparezcan.
Factores que influyen en la recuperación
La evolución de la bursitis de cadera no depende únicamente de la inflamación. También influyen factores como:
- el tiempo que llevan los síntomas
- el nivel de irritación de los tejidos
- la actividad física y las cargas diarias
- la fuerza y control alrededor de la cadera
- la existencia de problemas lumbares o articulares asociados
En algunas personas, volver demasiado rápido a determinadas actividades o mantener cargas que todavía no se toleran bien puede hacer que las molestias persistan más tiempo.
¿Cuál es el tratamiento para la bursitis de cadera?
El tratamiento de la bursitis de cadera suele centrarse en reducir la irritación de los tejidos, mejorar la tolerancia a la actividad y recuperar progresivamente la función de la cadera. En muchos casos no se trata de dejar de moverse por completo, sino de adaptar temporalmente las cargas y actividades que aumentan los síntomas.

La evolución puede variar según el tiempo que llevan las molestias, el nivel de irritación y la presencia de otros problemas asociados en la cadera o la pelvis.
Reducción de irritación y adaptación de actividad
Cuando la zona está más sensible puede ser útil reducir temporalmente aquellas actividades que aumentan claramente el dolor, como caminar largas distancias, subir muchas escaleras o dormir sobre el lado afectado.
Esto no significa reposo absoluto. En muchos casos mantener cierto nivel de movimiento ayuda a mantener la movilidad y recuperar la función de la cadera.
También puede ser importante adaptar la forma de entrenar o distribuir mejor las cargas durante el día para evitar que la zona siga irritándose.
Fisioterapia y ejercicio terapéutico
La fisioterapia suele formar parte del tratamiento cuando existen dolor persistente, limitación funcional o dificultad para tolerar determinadas actividades.
El objetivo suele ser mejorar la movilidad, recuperar fuerza y ayudar a que la cadera vuelva a tolerar progresivamente la actividad física y las cargas diarias. El ejercicio terapéutico suele adaptarse a cada fase y a cómo evolucionan los síntomas.
Técnicas complementarias en fases irritativas
En algunas fases puede utilizarse tratamiento complementario para ayudar a controlar el dolor y facilitar la recuperación funcional.
Técnicas como la diatermia pueden utilizarse cuando existe irritación mantenida o sensibilidad importante en la zona lateral de la cadera. En algunos casos, las ondas de choque también pueden formar parte del tratamiento, especialmente cuando existen tendones glúteos irritados o síntomas persistentes.
Estas técnicas no suelen utilizarse de forma aislada, sino como parte de un abordaje más amplio junto al ejercicio y la adaptación de cargas.
Cuándo pueden utilizarse infiltraciones
Las infiltraciones pueden plantearse cuando el dolor limita claramente la actividad diaria o los síntomas persisten pese al tratamiento conservador.
Su utilización depende de cada caso y no siempre son necesarias. En muchos casos, el objetivo sigue siendo recuperar el movimiento y la actividad física con menos dolor.
Cuándo puede plantearse cirugía
La cirugía no suele ser necesaria en la mayoría de personas con bursitis de cadera.
Normalmente se reserva para situaciones poco frecuentes donde los síntomas son muy persistentes o existen otros problemas asociados que no mejoran con tratamiento conservador y una progresión adecuada de la actividad.
¿Qué ejercicios pueden ayudar en la bursitis de cadera?
El ejercicio es una parte importante del tratamiento de la bursitis de cadera. El objetivo es mantener la movilidad, mejorar la fuerza y ayudar a recuperar la actividad diaria con menos dolor.

Movilidad y control de la actividad
Cuando la zona está más sensible, suelen recomendarse ejercicios suaves que permitan mover la cadera sin aumentar claramente las molestias.
Algunos ejemplos son:
- movilidad suave de cadera y pelvis
- ejercicios básicos de control pélvico
- movimientos suaves de rotación y flexión de cadera
- caminatas cortas según tolerancia
La idea no es forzar la articulación, sino mantener movimiento y evitar más rigidez.
Fortalecimiento progresivo de glúteos
A medida que disminuyen los síntomas, suele ser importante recuperar la fuerza y la estabilidad alrededor de la cadera.
Ejercicios adaptados para el glúteo medio y la musculatura de la pelvis pueden ayudar a mejorar la estabilidad y la tolerancia a actividades como caminar, subir escaleras o mantenerse sobre una pierna.
La progresión suele ser gradual para evitar que el dolor aumente después del ejercicio.
Ejercicios de bajo impacto recomendados
Las actividades de bajo impacto suelen tolerarse mejor durante la recuperación, especialmente cuando todavía existe dolor al caminar o dormir sobre la cadera afectada.
Caminar en superficies regulares, bicicleta estática suave, ejercicios en piscina o trabajo de fuerza adaptado suelen generar menos irritación que correr, saltar o realizar impactos repetidos.
Qué ejercicios conviene evitar
Cuando el dolor está más activo, conviene reducir temporalmente actividades que aumenten claramente los síntomas.
Los ejercicios de impacto repetido, los cambios bruscos de dirección o algunos estiramientos agresivos sobre la parte lateral de la cadera pueden aumentar la sensibilidad de la zona.
También puede ser útil evitar durante unos días posturas mantenidas que compriman directamente la parte lateral de la cadera.
⚠️ Aviso importante
No todos los ejercicios son adecuados para todos los casos o fases. Una valoración profesional es importante para adaptar la progresión.
¿Se puede caminar con bursitis de cadera?
Sí, en muchos casos se puede caminar con bursitis de cadera, aunque la cantidad de actividad que resulta tolerable puede variar según el nivel de irritación y la fase de los síntomas.
El objetivo normalmente no es dejar de moverse por completo, sino mantener la actividad y el movimiento sin empeorar claramente el dolor.
Cuándo caminar puede ayudar
Caminar de forma suave y adaptada suele ayudar a mantener la movilidad y evitar que la cadera se vuelva más rígida o sensible.
En algunas personas, realizar paseos cortos y repartir mejor la actividad durante el día resulta más útil que permanecer muchas horas sentado o reducir completamente el movimiento.
La clave suele estar en ajustar la distancia y el ritmo de caminata según cómo responde la cadera.
Cuándo conviene reducir actividad
Cuando el dolor aumenta claramente al caminar, aparece cojera o los síntomas empeoran de forma mantenida después de la actividad, puede ser recomendable reducir temporalmente ciertos esfuerzos.
Esto puede ocurrir especialmente cuando la zona está más sensible o después de aumentos bruscos de actividad física.
Reducir temporalmente la actividad no significa reposo absoluto, sino permitir que la irritación disminuya antes de retomar progresivamente la actividad habitual.
Cómo adaptar la actividad sin dejar de moverse
En muchos casos, pequeños cambios en la actividad diaria pueden ayudar a mantener movimiento con menos molestias.
Por ejemplo:
- reducir temporalmente caminatas largas
- evitar cuestas o escaleras repetidas
- hacer pausas si aparecen molestias
- alternar actividad y descanso durante el día
La actividad suele aumentarse poco a poco según cómo responde cada persona.
¿Cómo dormir con bursitis de cadera?
Dormir puede convertirse en una de las situaciones más molestas cuando existe bursitis de cadera, especialmente si el dolor aumenta al apoyar sobre el lado afectado. Durante la noche, la presión mantenida sobre la parte lateral de la cadera puede hacer que la zona se vuelva más sensible y aumentar las molestias incluso sin realizar movimientos.
Posturas que suelen aliviar
Muchas personas toleran mejor dormir boca arriba o sobre el lado contrario al dolor.
Cuando se duerme de lado, colocar una almohada entre las rodillas puede ayudar a reducir la compresión sobre la parte lateral de la cadera y hacer la postura más cómoda durante la noche.
Qué posiciones pueden irritar más la cadera
Dormir directamente sobre la cadera dolorosa suele aumentar la presión sobre la zona y empeorar las molestias durante la noche.
En algunas personas, mantener la cadera muy flexionada o pasar demasiadas horas en la misma postura también puede hacer que el dolor aumente al cambiar de posición o levantarse por la mañana.
Cómo adaptar el descanso cuando la zona está más sensible
Cuando la zona está más sensible, puede ser útil modificar temporalmente algunas posturas habituales para reducir la presión mantenida sobre la cadera.
Cambiar de lado con más frecuencia, utilizar almohadas para descargar la zona o dormir unos días sobre el lado contrario al dolor puede ayudar a descansar con menos molestias mientras la sensibilidad disminuye.
¿Cómo prevenir la bursitis de cadera?
No siempre es posible prevenir completamente una bursitis de cadera, especialmente cuando existen otros problemas articulares o antecedentes de dolor lateral de cadera. Aun así, algunos hábitos pueden ayudar a reducir la irritación recurrente y mejorar cómo la cadera responde a la actividad diaria y al ejercicio.
Control de cargas y actividad física
Uno de los factores que más influye en la aparición de los síntomas es aumentar demasiado rápido la intensidad o el volumen de actividad física.
Caminar largas distancias, subir muchas escaleras o volver al deporte sin una progresión adecuada puede hacer que la zona lateral de la cadera se vuelva más sensible.
En muchos casos resulta más útil ajustar temporalmente la actividad que detener completamente el movimiento.
Fuerza y control alrededor de la cadera
Mantener una buena fuerza y estabilidad alrededor de la pelvis y la cadera puede ayudar a que la articulación soporte mejor determinadas actividades y esfuerzos diarios.
El trabajo progresivo de glúteos y control del movimiento suele formar parte de la prevención, especialmente en personas que ya han tenido episodios previos de dolor lateral de cadera.
Tratamiento de la bursitis de cadera en Barcelona
Si buscas tratamiento para la bursitis de cadera en Barcelona, el primer paso suele ser realizar una valoración individual para entender qué estructuras están irritadas, cómo se comporta el dolor durante la actividad diaria y qué factores pueden estar favoreciendo que los síntomas se mantengan.

No todas las personas con dolor lateral de cadera presentan la misma evolución ni necesitan el mismo ritmo de recuperación.
Qué se valora en una primera exploración
La valoración inicial permite analizar:
- localización exacta del dolor
- sensibilidad y limitación funcional
- tolerancia al caminar, subir escaleras o dormir sobre la cadera
- fuerza y control alrededor de la pelvis y la cadera
- posibles factores asociados en la zona lumbar o la marcha
- objetivos funcionales según cada caso
Esta información ayuda a orientar el tratamiento y adaptar la recuperación según la evolución de cada persona.
Recuperación progresiva y adaptación de actividad
El tratamiento suele combinar ejercicio, movilidad y adaptación temporal de aquellas actividades que aumentan claramente los síntomas.
En muchos casos no se trata solo de reducir el dolor, sino de ayudar a recuperar movimiento, actividad física y confianza sobre la cadera de forma progresiva.
Un enfoque de fisioterapia en Barcelona adaptado a la evolución de los síntomas puede ayudar a mejorar la función de la cadera y reducir el riesgo de recaídas.
Recuperación funcional y vuelta a la actividad
El objetivo es acompañar una recuperación adaptada a cada persona, teniendo en cuenta tanto la actividad diaria como las demandas físicas o deportivas de cada caso.
Una progresión adecuada suele ayudar a volver a caminar, entrenar o dormir con menos molestias y mayor seguridad.
Preguntas frecuentes sobre la bursitis de cadera
No exactamente. Aunque muchas veces se utilizan como sinónimos, actualmente se sabe que el dolor lateral de cadera no siempre se debe solo a inflamación de una bursa. En muchos casos también existen tendones glúteos irritados o sensibilidad en otras estructuras alrededor de la cadera.
Sí, en muchos casos caminar de forma adaptada puede ser beneficioso. Lo importante suele ser ajustar la distancia, el ritmo o el tiempo de actividad para evitar que el dolor aumente claramente después. El reposo absoluto no suele ser la mejor estrategia durante mucho tiempo.
La recuperación puede variar desde algunas semanas hasta varios meses según el nivel de irritación, el tiempo que llevan los síntomas y cómo responde la cadera a la actividad física y al tratamiento realizado.
Cuando el dolor está más activo, conviene reducir temporalmente ejercicios de impacto repetido, saltos, cambios bruscos de dirección o estiramientos agresivos sobre la parte lateral de la cadera, especialmente si aumentan claramente las molestias después de realizarlos.
Referencias clínicas
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- Fearon AM, Ganderton C, Scarvell JM, et al. Greater trochanteric pain syndrome: defining the clinical syndrome. Br J Sports Med. 2013.
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- Strauss EJ, Nho SJ, Kelly BT. Greater trochanteric pain syndrome. Sports Med Arthrosc Rev. 2010.
Aviso médico
Este contenido es informativo y no sustituye una valoración individual por parte de un profesional sanitario. Si el dolor de cadera persiste, empeora o limita actividades como caminar, dormir o realizar ejercicio, es recomendable consultar con un profesional cualificado.
Imágenes: Diseñadas por Magnific.

María Pérez Rubio
Directora
Fisioterapeuta especializada en neurorrehabilitación
y terapia manual ortopédica.
Colegiada nº 12607
