La bursitis de hombro es la inflamación de una de las bursas que amortiguan el movimiento entre los tendones y el hueso. Suele provocar dolor en la parte lateral del hombro, especialmente al levantar el brazo o al dormir sobre ese lado. Es un problema frecuente en personas activas y en trabajos con movimientos repetidos. En casos leves puede mejorar en 2–4 semanas, aunque la evolución depende de la carga y del tratamiento aplicado. Con un abordaje adecuado, suele resolverse de forma favorable.
Contenido
¿Qué es la bursitis del hombro?
La bursitis del hombro es la inflamación de una de las bursas de hombro, pequeñas bolsas llenas de líquido que reducen la fricción entre tendones y hueso. La más afectada suele ser la bursa subacromial, situada bajo el acromion, que facilita la elevación del brazo.

Síntomas de la bursitis de hombro
Los síntomas de la bursitis de hombro suelen aparecer de forma progresiva y se relacionan con movimientos por encima de la cabeza o con la presión directa sobre el hombro. Los más habituales son:
- Dolor al levantar el brazo, especialmente entre los 60° y 120° de elevación.
- Molestia al dormir de lado, sobre el hombro afectado.
- Dolor al peinarse o vestirse, al realizar gestos cotidianos.
- Limitación de movimiento, sobre todo en elevación y rotación.
- Sensibilidad en la parte lateral del hombro, que puede irradiar hacia el brazo.
En la mayoría de los casos, el dolor de hombro empeora con la actividad repetitiva y mejora parcialmente con el reposo.
¿Cómo diferenciarla de una tendinitis del manguito rotador?
La bursitis y la tendinitis del manguito rotador pueden coexistir y compartir síntomas. Sin embargo:
- En la bursitis suele predominar el dolor con la compresión subacromial y al dormir de lado.
- En la tendinitis es más frecuente el dolor específico al activar un tendón concreto.
- La debilidad marcada sugiere mayor afectación del manguito.
Si quieres profundizar en esta diferencia, puedes consultar nuestro artículo sobre el tratamiento de la tendinitis del manguito rotador, donde explicamos cómo distinguir ambas situaciones.
Si sospechas una bursitis de hombro:
- Reduce actividades por encima de la cabeza.
- Evita dormir sobre el hombro doloroso.
- No fuerces el movimiento doloroso.
- Consulta si no mejora en 1–2 semanas.
Actuar pronto suele facilitar la recuperación y evitar que el dolor se vuelva persistente.
¿Cuánto dura una bursitis de hombro?
El tiempo de recuperación de una bursitis de hombro depende de la intensidad del dolor, del tiempo de evolución y de cómo se gestione la carga desde el inicio. No existe un plazo exacto, pero sí rangos orientativos.

Tiempo de recuperación según gravedad
| Tipo | Tiempo estimado |
|---|---|
| Leve | 2–4 semanas |
| Moderada | 4–8 semanas |
| Persistente | +8 semanas |
En casos leves, ajustando la actividad y comenzando ejercicios adecuados, la mejoría suele notarse en pocas semanas. Cuando el dolor lleva más tiempo o se mantienen actividades irritativas, la recuperación puede alargarse.
Factores que influyen en la recuperación
Varios factores determinan cuánto dura una bursitis de hombro:
- Nivel de actividad y repetición de gestos por encima de la cabeza.
- Tiempo de evolución antes de iniciar tratamiento.
- Calidad del programa de ejercicios y control de carga.
- Presencia de afectación asociada del manguito rotador.
- Adherencia a las recomendaciones terapéuticas.
Si no se trata adecuadamente o se mantienen las actividades que provocan dolor, puede volverse persistente y requerir un proceso más prolongado. Actuar de forma precoz suele facilitar una recuperación más rápida y estable.
Tratamiento de la bursitis de hombro
El tratamiento de la bursitis de hombro depende de la fase en la que se encuentre y del nivel de dolor. En la mayoría de los casos, el enfoque es conservador y se basa en controlar la carga y recuperar progresivamente la función del hombro.

Qué hacer en fase aguda
Cuando el dolor es intenso o reciente, el objetivo es reducir la irritación sin dejar el hombro completamente inmóvil:
- Disminuir actividades por encima de la cabeza.
- Evitar dormir sobre el hombro afectado.
- Mantener movilidad suave dentro de rangos tolerables.
- Introducir ejercicios isométricos si el dolor lo permite.
El reposo absoluto prolongado no suele ser recomendable, ya que la articulación necesita movimiento progresivo para recuperarse.
Rehabilitación activa del hombro
La base del tratamiento es la rehabilitación del hombro, orientada a mejorar la tolerancia a la carga y optimizar el movimiento subacromial.
El ejercicio terapéutico busca:
- Mejorar el control escapular.
- Fortalecer manguito rotador y musculatura periescapular.
- Recuperar movilidad sin provocar compresión excesiva.
- Reintroducir progresivamente gestos por encima de la cabeza.
Un programa bien estructurado favorece una recuperación más sólida y reduce el riesgo de recaída.
Papel de la fisioterapia
La fisioterapia en la bursitis de hombro ayuda a valorar la causa del dolor y ajustar el plan según la fase.
A través de un enfoque individualizado desde un tratamiento de fisioterapia del hombro, se puede:
- Ajustar la carga laboral o deportiva.
- Guiar la progresión de ejercicios.
- Modular el dolor en fases más irritativas.
- Detectar si existe afectación asociada del manguito rotador.
El objetivo no es solo aliviar síntomas, sino mejorar la capacidad del tejido para soportar carga.
Técnicas complementarias en casos seleccionados
Algunas técnicas pueden utilizarse como complemento en determinadas fases, pero no son la base del tratamiento. El eje sigue siendo el ejercicio terapéutico y el control de carga.

- En algunos casos, nuestros osteópatas en Barcelona pueden complementar el tratamiento cuando existen restricciones de movilidad en el complejo hombro-escápula que dificultan la recuperación. No sustituye el trabajo activo.
- Las ondas de choque pueden valorarse en casos persistentes, especialmente cuando existe un componente tendinoso asociado. No son la primera opción en fases inflamatorias agudas.
- La diatermia puede utilizarse como apoyo para modular el dolor y facilitar el trabajo activo en determinadas fases del proceso.
- La punción seca puede emplearse cuando existe dolor miofascial asociado en la musculatura del manguito rotador o deltoides. No actúa directamente sobre la bursa inflamada.
Aplicar todas las opciones sin criterio no acelera la recuperación. La elección depende de la fase, la evolución y la respuesta individual. El ejercicio progresivo y el control de carga siguen siendo el pilar fundamental del tratamiento.
Ejercicios para la bursitis de hombro
El ejercicio es la base del tratamiento cuando el dolor lo permite. Los ejercicios para la bursitis de hombro deben adaptarse a la fase y al nivel de dolor. El objetivo no es forzar el movimiento, sino recuperar movilidad y fuerza sin aumentar la compresión subacromial.

1. Movilidad pendular
Indicado en fases dolorosas iniciales.
- Inclínate ligeramente hacia delante apoyando la mano sana en una mesa.
- Deja el brazo afectado relajado y realiza pequeños movimientos circulares.
- Mantén 30–60 segundos, 2–3 veces al día.
Ayuda a mantener movilidad sin generar demasiada carga.
2. Elevación asistida
Útil cuando el dolor permite comenzar a ganar rango de movimiento.
- Tumbado boca arriba, sujeta el brazo afectado con la mano contraria.
- Eleva el brazo lentamente hasta un rango tolerable.
- 2–3 series de 8–10 repeticiones, sin provocar dolor intenso.
Permite recuperar movilidad de forma controlada.
3. Fortalecimiento del manguito rotador
En fases subagudas, cuando el dolor es más estable.
- Con banda elástica, realiza rotaciones externas con el codo pegado al cuerpo.
- Movimiento lento y controlado.
- 3 series de 10–12 repeticiones.
Fortalecer el manguito reduce la sobrecarga sobre la bursa.
4. Estabilidad escapular
Mejorar el control de la escápula reduce la compresión en el espacio subacromial.
- Ejercicio de retracción escapular con banda o en posición de pie.
- Mantén 2–3 segundos cada repetición.
- 3 series de 10 repeticiones.
Un buen control escapular facilita una elevación más eficiente del brazo.
⚠️ Aviso importante
Estos ejercicios son orientativos y deben adaptarse a cada caso. Si el dolor aumenta progresivamente, aparece inflamación marcada o no hay mejoría tras 2–3 semanas de ajuste de carga, es recomendable una valoración profesional. La progresión debe ser individualizada para evitar que la bursitis se vuelva persistente.
¿Por qué aparece la bursitis en el hombro?
La bursitis en el hombro aparece cuando la bursa subacromial se irrita por exceso de carga, compresión repetida o alteraciones en el movimiento. No suele deberse a un único gesto, sino a la combinación de sobreuso y falta de adaptación progresiva del tejido.

Sobrecarga repetitiva
Es la causa más frecuente. Movimientos repetidos por encima de la cabeza —como pintar, nadar o entrenar en el gimnasio— pueden generar fricción constante en el espacio subacromial.
Cuando la carga aumenta de forma brusca o se mantiene sin descanso suficiente, la bursa puede inflamarse y volverse dolorosa.
Pinzamiento subacromial
Determinados patrones de movimiento pueden reducir el espacio subacromial y aumentar la compresión de la bursa durante la elevación del brazo, como ocurre en el síndrome subacromial.
No se trata solo de “tener poco espacio”, sino de cómo se mueve el hombro y la escápula. Un control escapular deficiente o una elevación repetida con mala mecánica pueden favorecer la irritación.
Tendinitis asociada
En muchos casos, la bursitis no aparece sola, sino junto a una tendinopatía del manguito rotador, especialmente la tendinitis del supraespinoso. Cuando el tendón está irritado, aumenta la carga en el espacio subacromial, lo que puede irritar también la bursa. También puede coexistir con procesos como la tendinitis calcificada del hombro, que aumentan la presión en esta zona.
Factores predisponentes
Existen factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar bursitis:
- Edad media o avanzada.
- Trabajo repetitivo por encima del hombro.
- Falta de fuerza en manguito rotador y musculatura escapular.
- Cambios recientes en la intensidad del entrenamiento.
- Episodios previos de dolor en el hombro.
En la mayoría de los casos, la bursitis de hombro no aparece por “mala suerte”, sino por una combinación de carga excesiva y capacidad insuficiente del tejido para tolerarla. Identificar estos factores es clave para evitar recaídas.
¿Se puede seguir entrenando con bursitis de hombro?
Sí, en muchos casos se puede seguir entrenando con bursitis de hombro, pero ajustando la carga. La clave no es dejar de moverse por completo, sino evitar aquellos ejercicios que aumenten claramente el dolor o mantengan la compresión subacromial.

Qué actividad es segura
Generalmente se puede mantener:
- Ejercicios de piernas y core que no impliquen carga sobre el hombro.
- Trabajo cardiovascular sin impacto en el brazo (bicicleta, caminar).
- Ejercicios de hombro en rangos sin dolor significativo.
- Trabajo de fuerza con cargas bajas y controladas.
Una regla práctica: si la molestia es leve y no empeora al día siguiente, la carga suele estar bien ajustada.
Qué evitar
Durante las fases más dolorosas conviene reducir o pausar:
- Press militar, dominadas o fondos.
- Lanzamientos o movimientos explosivos por encima de la cabeza.
- Trabajo repetido en elevación máxima.
- Entrenar “a pesar del dolor”.
Forzar el hombro de forma continuada puede prolongar la inflamación y favorecer que el problema se vuelva persistente.
Señales de alerta
Es recomendable frenar el entrenamiento y consultar si aparece:
- Dolor que aumenta progresivamente semana tras semana.
- Dolor nocturno que impide dormir.
- Pérdida clara de fuerza al elevar el brazo.
- Sensación de bloqueo o limitación importante del movimiento.
Adaptar la actividad desde el inicio suele permitir mantener cierto nivel de entrenamiento sin agravar la bursitis y facilita una recuperación más estable.
¿Cómo evitar que la bursitis de hombro reaparezca?
Evitar que la bursitis de hombro reaparezca no depende solo de que desaparezca el dolor, sino de mejorar la capacidad del hombro para tolerar carga y movimiento por encima de la cabeza.

Control de cargas
La prevención empieza por una buena gestión de la actividad:
- Aumentar volumen e intensidad de forma progresiva.
- Evitar incrementos bruscos en ejercicios por encima de la cabeza.
- Alternar días de mayor carga con días de menor exigencia.
- No ignorar molestias persistentes en la fase inicial.
El tejido necesita tiempo para adaptarse. La progresión gradual es más eficaz que los picos de esfuerzo seguidos de reposo.
Fortalecimiento del manguito rotador
Un manguito rotador fuerte mejora la estabilidad del hombro y reduce la sobrecarga sobre la bursa.
Es recomendable mantener de forma regular:
- Ejercicios de rotación externa con banda.
- Trabajo en rangos medios sin dolor.
- Progresión controlada hacia movimientos por encima de la cabeza.
La fuerza no solo reduce síntomas, sino que mejora la tolerancia futura a la carga.
Estabilidad escapular
La posición y el control de la escápula influyen directamente en el espacio subacromial.
Trabajar la musculatura periescapular ayuda a:
- Mejorar la coordinación en la elevación del brazo.
- Reducir la compresión repetitiva.
- Distribuir mejor la carga durante el entrenamiento.
La prevención real no consiste en evitar usar el hombro, sino en preparar el sistema para que soporte la actividad sin irritarse de nuevo.
Tratamiento de la bursitis de hombro en Barcelona
Si buscas tratamiento para la bursitis de hombro en Barcelona, el primer paso no es aplicar una técnica concreta, sino realizar una valoración individual que permita entender qué estructura está afectada, en qué fase se encuentra y cómo está influyendo en tu actividad diaria o deportiva. No todos los casos evolucionan igual ni requieren el mismo ritmo de progresión.

Valoración individual
La valoración inicial permite definir:
- Localización exacta del dolor en el hombro.
- Fase evolutiva de la bursitis.
- Nivel actual de dolor y tolerancia a la carga.
- Déficits de movilidad, fuerza o control escapular.
- Objetivos funcionales específicos según tu actividad diaria o deportiva.
Esta información es la que determina el plan de recuperación.
Acompañamiento progresivo
En nuestro centro de fisioterapia en Barcelona, el tratamiento se basa en un acompañamiento progresivo, ajustando movilidad, fuerza y carga según la respuesta del hombro. No se trata solo de aliviar el dolor, sino de recuperar función y tolerancia al esfuerzo para reducir el riesgo de recaída.
Criterio clínico
El criterio clínico es clave para decidir cuándo avanzar, cuándo mantener la carga y cuándo modificar el plan. Adelantar fases o aplicar protocolos estándar puede retrasar la recuperación. Cada fase de la bursitis requiere decisiones diferentes en función de la evolución individual.
Enfoque de recuperación
El objetivo no es prometer resultados rápidos, sino guiar una recuperación sólida, funcional y adaptada a cada persona. Una progresión adecuada permite volver a tu actividad habitual —ya sea deporte o trabajo— con mayor seguridad y menor riesgo de recaída.
Preguntas frecuentes
No son lo mismo, aunque ambas afectan al hombro. La bursitis es la inflamación de la bursa, mientras que la tendinitis afecta a los tendones, como los del manguito rotador. A menudo, ambas condiciones coexisten.
En muchos casos, la bursitis de hombro mejora con tratamiento conservador como reposo, ejercicios de rehabilitación y fisioterapia. Sin embargo, en casos persistentes, puede ser necesario un enfoque más específico.
Las infiltraciones, como los corticosteroides, se valoran cuando el dolor es intenso, persiste a pesar de los tratamientos conservadores y limita la movilidad significativa. Es una opción para casos crónicos o cuando hay tendinitis asociada.
No se recomienda dormir sobre el hombro afectado si tienes bursitis, ya que esto puede aumentar la presión en la bursa inflamada. Dormir en posiciones que no ejerzan presión sobre el hombro afectado puede aliviar el dolor.
Referencias clínicas
- Petersen W, Ellermann A, Gösele-Koppenburg A, et al. Pes anserinus bursitis and tendinopathy: clinical presentation and treatment. Arch Orthop Trauma Surg. 2014;134:865–873.
- Rennie WJ, Saifuddin A. Pes anserine bursitis: incidence in symptomatic knees and clinical presentation. Skeletal Radiol. 2005;34(7):395–398.
- Malliaras P, Cook J, Purdam C, Rio E. Patellar tendinopathy: clinical diagnosis, load management, and advice for challenging case presentations. Br J Sports Med. 2015;49(14):887–892.
- Cook JL, Purdam CR. Is tendon pathology a continuum? A pathology model to explain the clinical presentation of load-induced tendinopathy. Br J Sports Med. 2009;43(6):409–416.
Aviso médico
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye una valoración médica individualizada. Si experimentas dolor persistente, inflamación significativa, o limitación de movimiento, es recomendable que consultes con un profesional sanitario para una evaluación y tratamiento adecuados.
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María Pérez Rubio
Directora
Fisioterapeuta especializada en neurorrehabilitación
y terapia manual ortopédica.
Colegiada nº 12607
