Esguince de tobillo: grados, síntomas, tratamiento y tiempo de recuperación

Profesional evaluando un esguince de tobillo con hinchazón y movilidad limitada

Un esguince de tobillo es una lesión de los ligamentos que estabilizan la articulación, normalmente tras una torcedura. El dolor, la hinchazón y la dificultad para apoyar son síntomas habituales. La mayoría de los esguinces evoluciona favorablemente con medidas conservadoras y una recuperación progresiva. El tiempo puede ir de unas semanas a varios meses, según el grado de lesión, las estructuras afectadas, la capacidad para apoyar y la respuesta a la carga y al ejercicio.

Esguince de tobillo: resumen rápido

AspectoInformación
Qué esLesión de los ligamentos del tobillo provocada habitualmente por una torcedura
SíntomasDolor, hinchazón, hematoma y dificultad para mover o apoyar el pie
GradosGrado 1 (leve), grado 2 (moderado) y grado 3 (grave)
TratamientoProtección inicial, carga progresiva, ejercicio terapéutico y fisioterapia cuando está indicada
DuraciónDesde unas semanas hasta varios meses, según la gravedad y la evolución
Qué hacerAdaptar la carga, controlar los síntomas y valorar si existen signos de una lesión más importante

¿Qué es un esguince de tobillo?

Un esguince de tobillo es una lesión de los ligamentos que estabilizan la articulación, producida cuando se estiran más allá de su capacidad o sufren una rotura parcial o completa. Suele aparecer tras una torcedura y puede provocar dolor, hinchazón y dificultad para apoyar o mover el pie.

Mujer sujetándose el tobillo dolorido tras una torcedura mientras se quita el calcetín

Qué ocurre en los ligamentos

Los ligamentos conectan los huesos y ayudan a limitar los movimientos excesivos del tobillo.

Según la intensidad de la lesión, puede existir desde una afectación leve de sus fibras hasta una rotura parcial o completa. La extensión del daño influye en la estabilidad y en el tiempo necesario para recuperar la función.

Qué ligamentos suelen lesionarse

La mayoría de los esguinces afectan a los ligamentos de la parte externa del tobillo, especialmente:

  • Ligamento peroneoastragalino anterior, el que se lesiona con mayor frecuencia.
  • Ligamento peroneocalcáneo, más habitual en lesiones de mayor intensidad.
  • Con menor frecuencia, pueden afectarse los ligamentos internos o la sindesmosis.

¿Qué grados de esguince de tobillo existen?

Los esguinces de tobillo suelen clasificarse en tres grados según la afectación de los ligamentos. Esta clasificación orienta sobre la gravedad, la estabilidad del tobillo y el tiempo aproximado de recuperación.

Grados de esguince de tobillo: resumen

GradoLesiónSíntomas habitualesRecuperación orientativa
Grado 1 (leve)Distensión o microlesión de fibrasDolor leve, poca hinchazón y apoyo generalmente posible1–2 semanas en muchos casos
Grado 2 (moderado)Rotura parcialDolor más intenso, hinchazón, hematoma y dificultad para apoyar3–6 semanas
Grado 3 (grave)Rotura completaInestabilidad marcada, hinchazón importante y gran dificultad para apoyarVarias semanas a meses

Los tiempos son orientativos. La evolución también depende de las estructuras afectadas, la estabilidad, la capacidad para apoyar y la respuesta a la carga.

Esguince de tobillo grado 1

Existe una distensión o microlesión del ligamento, sin una rotura importante de sus fibras.

Suele provocar:

  • Dolor leve o moderado.
  • Hinchazón limitada.
  • Ligera rigidez.
  • Posibilidad de caminar, aunque con molestias.

Esguince de tobillo grado 2

Se produce una rotura parcial del ligamento.

Es habitual encontrar:

  • Dolor moderado o intenso.
  • Hinchazón más evidente.
  • Hematoma.
  • Cojera o dificultad para apoyar.
  • Mayor sensación de inestabilidad.

Esguince de tobillo grado 3

Existe una rotura completa del ligamento, con mayor pérdida de estabilidad.

Puede provocar:

  • Hinchazón y hematoma importantes.
  • Inestabilidad clara del tobillo.
  • Gran dificultad para caminar o apoyar.
  • Recuperación más prolongada.

La gravedad no debe valorarse solo por el dolor, ya que la intensidad del dolor no siempre refleja por sí sola el grado de lesión.

¿Dónde duele y qué síntomas tiene un esguince de tobillo?

El dolor suele localizarse en la cara externa o lateral del tobillo, donde se lesionan con más frecuencia los ligamentos. También pueden aparecer hinchazón, hematoma, rigidez, sensibilidad al tacto y dificultad para apoyar o caminar.

Exploración del pie y la zona lateral para localizar dolor asociado a un esguince de tobillo

Dolor e inflamación

El dolor suele aparecer tras la torcedura y puede aumentar al apoyar, caminar, mover el tobillo o presionar la zona lesionada.

La hinchazón puede desarrollarse desde las primeras horas y variar según la gravedad de la lesión.

Dificultad para apoyar

Es frecuente notar molestias al cargar peso sobre el pie.

  • En esguinces leves, el apoyo puede ser posible con molestias.
  • En lesiones más importantes, puede aparecer cojera o dificultad clara para caminar.

Inestabilidad del tobillo

Puede aparecer una sensación de que el tobillo “falla”, cede o no sostiene bien el peso.

Es más frecuente cuando existe una afectación ligamentosa importante o en esguinces de mayor gravedad.

Hematoma

El hematoma puede aparecer alrededor del tobillo o extenderse hacia el pie durante las horas o días posteriores.

Se debe al sangrado de pequeños vasos dañados durante la lesión y no permite determinar por sí solo el grado del esguince.

¿Con qué se puede confundir un esguince de tobillo?

Tras una torcedura, el dolor y la hinchazón no siempre corresponden a un esguince lateral. Algunas fracturas, luxaciones, lesiones de la sindesmosis o lesiones tendinosas pueden producir síntomas parecidos y requerir un manejo diferente.

Fractura de tobillo

Una fractura puede provocar dolor, hinchazón, hematoma y dificultad para apoyar, por lo que puede confundirse con un esguince.

Debe sospecharse especialmente cuando existe:

  • Dolor muy localizado sobre el hueso.
  • Incapacidad marcada para dar varios pasos.
  • Deformidad o traumatismo importante.
  • Dolor que no evoluciona como cabría esperar.

Luxación del tobillo

La luxación de tobillo ocurre cuando los huesos de la articulación pierden su alineación normal.

Suele producir deformidad visible, dolor intenso y gran limitación para mover o apoyar el pie y requiere valoración médica urgente.

Lesión de la sindesmosis

La sindesmosis afecta a los ligamentos que unen la tibia y el peroné y también se conoce como esguince alto de tobillo.

El dolor suele localizarse más arriba y en la parte anterior del tobillo, especialmente al girar el pie o cargar peso, y la recuperación puede ser más prolongada que en un esguince lateral habitual.

Otras lesiones del tobillo

También pueden producir síntomas similares:

  • Lesiones de los tendones peroneos, con dolor en la zona externa del tobillo.
  • Tendinitis de Aquiles, especialmente si existe dificultad para impulsarse o ponerse de puntillas.
  • Lesiones osteocondrales, que pueden provocar dolor persistente, bloqueo o sensación de enganche dentro de la articulación.

Si existen dudas sobre la lesión, la exploración clínica permite orientar el diagnóstico y decidir si son necesarias pruebas de imagen.

¿Cómo se diagnostica un esguince de tobillo?

El diagnóstico de un esguince de tobillo se realiza principalmente mediante una valoración clínica. La exploración permite estimar qué estructuras pueden estar afectadas y decidir si hacen falta pruebas de imagen para descartar una fractura u otra lesión.

Profesional sanitario examinando la movilidad del tobillo de una paciente en camilla

Exploración clínica

La valoración suele incluir:

  • Cómo ocurrió la lesión y en qué dirección se torció el tobillo.
  • Capacidad para apoyar y caminar.
  • Localización del dolor y la hinchazón.
  • Palpación de ligamentos y zonas óseas.
  • Movilidad del tobillo.
  • Pruebas específicas para valorar la estabilidad ligamentosa.

En las primeras horas, el dolor y la inflamación pueden limitar algunas pruebas, por lo que a veces es útil repetir la exploración cuando disminuyen los síntomas.

Cuándo puede ser necesaria una radiografía

La radiografía no es necesaria en todos los esguinces. Se utiliza sobre todo cuando existe sospecha de fractura.

Puede estar indicada si hay:

  • Dolor localizado sobre zonas óseas concretas.
  • Incapacidad para dar varios pasos.
  • Traumatismo importante.
  • Deformidad.
  • Hallazgos compatibles con las reglas de Ottawa.

La radiografía permite valorar el hueso, pero no muestra bien la mayoría de las lesiones ligamentarias.

Ecografía o resonancia: cuándo se utilizan

La ecografía o la resonancia no suelen ser necesarias en un esguince leve con evolución favorable.

Pueden considerarse cuando:

  • El dolor o la inflamación persisten más de lo esperado.
  • Existe inestabilidad importante.
  • Se sospecha una lesión ligamentaria extensa.
  • Hay dudas sobre tendones, cartílago u otras estructuras.
  • La evolución no encaja con un esguince habitual.

La resonancia magnética ofrece una valoración más completa de ligamentos, tendones, cartílago y otras lesiones asociadas.

¿Se puede andar con un esguince de tobillo?

En muchos casos sí se puede caminar, especialmente si el esguince es leve y el apoyo resulta tolerable. La carga debe adaptarse según el dolor, la estabilidad y la forma de caminar, evitando forzar cuando el tobillo no responde bien.

Cuándo se puede apoyar

Suele ser razonable apoyar si:

  • El dolor es leve o tolerable.
  • Puedes caminar sin una cojera marcada.
  • El tobillo se siente estable.
  • Los síntomas no empeoran claramente después.

En un esguince leve, mantener cierta carga puede formar parte de una recuperación progresiva.

Cuándo conviene reducir o evitar la carga

Es mejor reducir el apoyo si aparece:

  • Dolor intenso al caminar.
  • Cojera importante.
  • Sensación de que el tobillo falla o cede.
  • Gran dificultad para dar varios pasos.
  • Deformidad o dolor muy localizado sobre el hueso.

En estos casos puede ser necesario utilizar apoyo externo o realizar una valoración para descartar una lesión más importante.

Por qué no hay que forzar el apoyo

El objetivo no es evitar todo movimiento, sino ajustar la carga a lo que el tobillo tolera.

Si caminar aumenta claramente el dolor, la hinchazón o la cojera, conviene reducir temporalmente la carga y progresar de forma gradual conforme mejora la función.

¿Por qué se produce un esguince de tobillo?

Un esguince de tobillo aparece cuando los ligamentos se estiran más allá de su capacidad o se desgarran tras una torcedura. El mecanismo más frecuente es la inversión del pie, aunque también puede producirse por otros movimientos bruscos o apoyos inestables.

Exploración manual del pie reproduciendo el movimiento de torsión que puede lesionar los ligamentos

Torcedura e inversión del tobillo

La causa más habitual es que el pie gire hacia dentro (inversión), lo que somete a tensión los ligamentos de la parte externa del tobillo.

Con menor frecuencia, una eversión puede afectar a los ligamentos internos.

Deportes y situaciones frecuentes

Puede ocurrir al:

  • Correr o hacer trail sobre superficies irregulares.
  • Practicar deportes con saltos y cambios de dirección.
  • Caer mal después de un salto.
  • Pisar el pie de otra persona.
  • Tropezar o apoyar mal al bajar un escalón o bordillo.

Factores que aumentan el riesgo

Algunos factores pueden aumentar la probabilidad de sufrir un esguince:

  • Haber tenido esguinces previos.
  • Menor fuerza, equilibrio o control del tobillo.
  • Exposición a actividades con cambios rápidos de dirección.
  • Superficies inestables o terrenos irregulares.
  • Calzado poco adecuado para la actividad.

¿Qué hacer tras un esguince de tobillo?

Tras un esguince de tobillo, el objetivo inicial es proteger la zona, controlar el dolor y adaptar la carga sin mantener el tobillo inmóvil más tiempo del necesario.

Primeras medidas

Durante las primeras horas puede ser útil:

  • Reducir temporalmente la actividad que aumenta el dolor.
  • Mantener movimientos suaves dentro de lo tolerable.
  • Evitar impactos, giros bruscos o esfuerzos intensos.
  • Utilizar apoyo externo si caminar resulta muy doloroso.

Frío, compresión y elevación

Estas medidas pueden ayudar a controlar los síntomas:

  • Frío: 15–20 minutos, con protección entre el hielo y la piel.
  • Compresión: un vendaje elástico puede ayudar a limitar la hinchazón, sin apretar en exceso.
  • Elevación: mantener el tobillo elevado puede favorecer el control del edema.

Control del dolor y adaptación de la carga

No es necesario guardar reposo absoluto. Conviene mantener una carga tolerable y progresiva.

Si caminar aumenta claramente el dolor, la hinchazón o la cojera, es mejor reducir temporalmente la carga y aumentarla de nuevo conforme mejora la función.

Cuándo consultar

Conviene realizar una valoración profesional si aparece:

  • Incapacidad para dar varios pasos.
  • Dolor intenso muy localizado sobre el hueso.
  • Deformidad visible.
  • Entumecimiento o alteraciones de sensibilidad.
  • Hinchazón o hematoma muy importantes.
  • Síntomas que no mejoran o empeoran durante los primeros días.

¿Cuál es el tratamiento del esguince de tobillo?

El tratamiento del esguince de tobillo suele ser conservador y busca recuperar la movilidad, la fuerza, la estabilidad y la tolerancia a la carga. La intensidad del tratamiento depende del grado de lesión, los síntomas y la capacidad para caminar y realizar actividad.

Paciente realizando movilidad del tobillo con supervisión durante el tratamiento de un esguince de tobillo

Tratamiento conservador

En la mayoría de los casos incluye:

  • Protección inicial de la articulación.
  • Adaptación temporal de la carga.
  • Movilidad progresiva.
  • Recuperación de fuerza y estabilidad.
  • Vuelta gradual a la actividad diaria o deportiva.

El reposo absoluto prolongado no suele ser necesario.

Fisioterapia

La fisioterapia puede ser útil cuando existe dolor persistente, limitación funcional, inestabilidad o necesidad de volver a una actividad exigente.

Puede ayudar a:

  • Recuperar la movilidad.
  • Mejorar la fuerza y el control.
  • Progresar la carga.
  • Reducir el riesgo de recaídas.
  • Adaptar la recuperación a las demandas de cada persona.

En deportistas, la fisioterapia deportiva permite orientar la vuelta progresiva al entrenamiento y la competición.

Ejercicio terapéutico

El ejercicio progresivo es una parte central de la rehabilitación del esguince de tobillo.

Suele incluir trabajo de:

  • Movilidad.
  • Fuerza.
  • Equilibrio.
  • Propiocepción.
  • Control del apoyo.
  • Tareas funcionales o deportivas.

Vendaje, tobillera o inmovilización

El soporte externo puede ser útil en determinados momentos.

OpciónCuándo puede utilizarse
Vendaje funcionalPara aportar soporte durante la actividad o las primeras fases
TobilleraCuando se necesita estabilidad adicional al caminar o volver al deporte
Inmovilización temporalEn lesiones más importantes o cuando el apoyo resulta muy doloroso

Debe evitarse mantener una inmovilización más tiempo del necesario.

Técnicas complementarias

Algunas técnicas pueden utilizarse para aliviar síntomas, pero no sustituyen al tratamiento activo.

Pueden incluir:

  • Terapia manual.
  • Electroterapia.
  • Técnicas analgésicas.
  • Otras intervenciones según valoración clínica.

El eje de la recuperación sigue siendo la progresión de la carga y el ejercicio terapéutico.

Cuándo se valora cirugía

La cirugía es poco frecuente.

Puede considerarse cuando existe:

  • Inestabilidad persistente pese a un tratamiento conservador adecuado.
  • Lesión ligamentaria grave asociada a otras estructuras.
  • Determinadas lesiones de la sindesmosis.
  • Fracaso mantenido del tratamiento no quirúrgico.

La necesidad de cirugía debe valorarse de forma individual por traumatología.

Ejercicios para el esguince de tobillo

El ejercicio terapéutico ayuda a recuperar la movilidad, la fuerza, el equilibrio y la estabilidad tras un esguince de tobillo. La progresión debe adaptarse a la fase de la lesión y a cómo responde el tobillo a la carga.

Ejercicio de movilidad y apoyo del tobillo con el pie colocado sobre un balón

Movilidad

En fases iniciales pueden utilizarse movimientos suaves y sin dolor intenso:

  • Flexión y extensión del tobillo.
  • Círculos suaves.
  • Movilidad dentro del rango tolerable.

El objetivo es recuperar movimiento sin irritar la zona.

Fuerza

A medida que mejora el apoyo, puede progresarse con:

  • Elevaciones de talón.
  • Trabajo con bandas elásticas.
  • Ejercicios de fuerza de la musculatura del tobillo y la pierna.

La resistencia debe aumentar de forma gradual.

Equilibrio y propiocepción

Estos ejercicios ayudan a recuperar el control del tobillo y reducir el riesgo de nuevos esguinces:

  • Equilibrio sobre un pie.
  • Apoyos en superficies más exigentes.
  • Cambios de peso y control del apoyo.
  • Tareas progresivamente más parecidas a la actividad habitual o deportiva.

Qué evitar o adaptar

Conviene reducir o modificar temporalmente:

  • Saltos y ejercicios de alto impacto si aumentan claramente los síntomas.
  • Cambios bruscos de dirección en fases tempranas.
  • Ejercicios que provoquen dolor intenso o aumenten mucho la hinchazón.
  • Incrementos rápidos de volumen o intensidad.

⚠️ Aviso importante

No todos los ejercicios son adecuados para todos los casos o fases. Una valoración profesional es clave.

¿Cuánto tarda en curarse un esguince de tobillo?

El tiempo de recuperación depende del grado del esguince, las estructuras afectadas y la evolución funcional. Los casos leves pueden mejorar en pocas semanas, mientras que los más graves pueden necesitar varios meses.

Tiempo de recuperación del grado 1

Un esguince de grado 1 suele implicar una distensión o microlesión ligamentaria.

El tiempo orientativo de recuperación suele ser de 1 a 3 semanas, aunque la vuelta completa a actividades exigentes puede necesitar algo más.

Tiempo de recuperación del grado 2

En un grado 2 existe una rotura parcial del ligamento.

La recuperación suele situarse alrededor de 3 a 6 semanas, aunque volver a correr, saltar o practicar deporte puede requerir más tiempo según la estabilidad y la tolerancia a la carga.

Tiempo de recuperación del grado 3

Un grado 3 implica una rotura completa del ligamento y una mayor pérdida de estabilidad.

La recuperación puede prolongarse 8–12 semanas o más, especialmente si existen lesiones asociadas o una recuperación funcional más lenta.

Factores que pueden retrasar la recuperación

El tiempo no depende solo del grado. Puede alargarse cuando existe:

  • Inestabilidad persistente.
  • Lesiones asociadas de tendón, cartílago, hueso o sindesmosis.
  • Vuelta demasiado rápida al deporte o a cargas altas.
  • Déficit de fuerza, equilibrio o control.
  • Antecedentes de esguinces previos.
  • Mala tolerancia a la progresión de la carga.

Los plazos son orientativos: más importante que cumplir una fecha concreta es recuperar apoyo, movilidad, fuerza y estabilidad antes de volver a actividades exigentes.

⚠️ Recomendación práctica

Al aumentar caminatas, ejercicios o actividad, observa cómo responde el tobillo ese mismo día y a la mañana siguiente. Si aparece más hinchazón, dolor o cojera de forma clara, probablemente la carga ha sido excesiva. Reduce temporalmente el volumen o la intensidad y vuelve a progresar cuando la respuesta sea estable y tolerable.

¿Puede dejar secuelas o inestabilidad?

Sí. Algunas personas pueden desarrollar inestabilidad crónica, dolor persistente o esguinces repetidos después de una lesión. Si el dolor en el tobillo se mantiene durante semanas o reaparece al caminar, correr o hacer deporte, conviene revisar si persisten déficits de fuerza, estabilidad o alguna lesión asociada.

Inestabilidad crónica de tobillo

La inestabilidad crónica puede manifestarse como:

  • Sensación de que el tobillo “falla” o cede.
  • Inseguridad al caminar por terrenos irregulares.
  • Esguinces repetidos.
  • Molestias al correr, saltar o cambiar de dirección.

No siempre se debe únicamente a una “mala cicatrización” del ligamento; también pueden influir déficits de fuerza, equilibrio y control neuromuscular.

Factores que favorecen las recaídas

El riesgo puede aumentar cuando existe:

  • Antecedente de esguinces previos.
  • Vuelta demasiado rápida al deporte.
  • Déficit de fuerza.
  • Menor equilibrio o control del tobillo.
  • Inestabilidad residual.
  • Recuperación incompleta de la función.

Cómo reducir el riesgo de nuevos esguinces

Puede ser útil:

  • Recuperar la fuerza y la estabilidad antes de volver a cargas altas.
  • Trabajar el equilibrio y la propiocepción.
  • Progresar carrera, saltos y cambios de dirección de forma gradual.
  • Adaptar la carga según la respuesta del tobillo.
  • Utilizar soporte externo en determinados casos si está indicado.

El objetivo no es solo que desaparezca el dolor, sino que el tobillo recupere capacidad para responder a las demandas de la actividad diaria o deportiva.

Tratamiento del esguince de tobillo en Barcelona

El tratamiento de un esguince de tobillo debe adaptarse a la gravedad de la lesión, la fase de recuperación y las demandas de cada persona. En Barcelona, una valoración individual permite decidir cómo progresar la carga, el ejercicio y la vuelta a la actividad.

Profesional realizando una movilización manual del tobillo durante una sesión de tratamiento

Valoración individual

La valoración puede incluir:

  • Capacidad para apoyar y caminar.
  • Movilidad del tobillo.
  • Fuerza y estabilidad.
  • Sensación de inseguridad o fallo.
  • Evolución del dolor y la hinchazón.
  • Exigencias laborales, deportivas o del día a día.

Tratamiento progresivo

La recuperación suele basarse en:

  • Adaptación de la carga.
  • Recuperación de movilidad.
  • Ejercicio progresivo de fuerza y estabilidad.
  • Trabajo de equilibrio y control.
  • Vuelta gradual a caminar, correr o hacer deporte.

La progresión se ajusta según la respuesta del tobillo, evitando avanzar más rápido de lo que la función permite.

Objetivos de la recuperación

El objetivo es recuperar:

  • Apoyo sin limitaciones importantes.
  • Movilidad funcional.
  • Fuerza y estabilidad.
  • Confianza al caminar o hacer deporte.
  • Capacidad para volver a la actividad con menor riesgo de recaída.

Preguntas frecuentes

¿Un esguince leve se cura solo?

Un esguince leve puede mejorar con protección inicial, carga progresiva y movimiento tolerable. Aun así, que desaparezca el dolor no significa siempre que el tobillo haya recuperado fuerza, equilibrio y estabilidad.

¿Cuándo puedo volver a hacer deporte?

La vuelta debe ser progresiva. Antes conviene haber recuperado movilidad, fuerza, estabilidad y tolerancia a la carga, y poder correr, saltar o cambiar de dirección sin un aumento claro de los síntomas.

¿Qué pasa si el esguince sigue doliendo después de varias semanas?

Si el dolor persiste más de lo esperado, conviene revisar la evolución y descartar inestabilidad, lesión de la sindesmosis, afectación tendinosa, lesión osteocondral u otras causas. La duración por sí sola no indica gravedad, pero una mala evolución merece valoración.

¿Cuándo debería preocuparme por un tobillo torcido?

Conviene consultar si existe deformidad, incapacidad para dar varios pasos, dolor muy localizado sobre el hueso, entumecimiento, gran inestabilidad o si los síntomas empeoran o no evolucionan favorablemente.

Referencias clínicas

  • Kerkhoffs GM, et al. Diagnosis, treatment and prevention of ankle sprains: an evidence-based clinical guideline. Br J Sports Med. 2012;46(12):854–860.
  • Doherty C, et al. Recovery from a first-time lateral ankle sprain and the predictors of chronic ankle instability: a prospective cohort analysis. Am J Sports Med. 2016;44(4):995–1003.
  • van Rijn RM, et al. What is the clinical course of acute ankle sprains? A systematic literature review. Am J Med. 2008;121(4):324–331.e6.

Aviso médico

La información de este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento individualizado realizado por un profesional sanitario.

Imágenes: Diseñadas por Freepik.

María Pérez Rubio

Directora

Fisioterapeuta especializada en neurorrehabilitación
y terapia manual ortopédica.

Colegiada nº 12607

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