La espondilolistesis es el desplazamiento de una vértebra sobre otra, normalmente en la columna lumbar. No siempre provoca dolor, pero puede asociarse a dolor lumbar, rigidez o molestias hacia el glúteo o la pierna si existe irritación nerviosa. La evolución es muy variable y depende del tipo de espondilolistesis, el grado de desplazamiento, los síntomas, la edad, la estabilidad vertebral y el tratamiento indicado.
Espondilolistesis: resumen rápido
| Aspecto | Información |
|---|---|
| Qué es | Desplazamiento de una vértebra sobre otra, generalmente hacia delante |
| Zona frecuente | Suele aparecer en la columna lumbar: L4-L5 en la forma degenerativa y L5-S1 en la ístmica |
| Síntomas | Dolor lumbar, rigidez o dolor hacia el glúteo o la pierna |
| Causas | Espondilólisis, cambios degenerativos, alteraciones congénitas, traumatismos u otras causas estructurales |
| Grados | Se clasifica habitualmente del grado I al IV según el porcentaje de desplazamiento; el grado V se denomina espondiloptosis |
| Diagnóstico | Exploración clínica y radiografía; resonancia cuando es necesario valorar los discos, los nervios o una posible estenosis |
| Tratamiento | Fisioterapia, ejercicio terapéutico, control de carga y tratamiento médico si es necesario |
| Ejercicios | Control lumbopélvico, fortalecimiento progresivo y adaptación según los síntomas |
Contenido
¿Qué es la espondilolistesis?
La espondilolistesis es el desplazamiento de una vértebra sobre la vértebra inferior. Suele producirse hacia delante y aparece con más frecuencia en la columna lumbar, aunque su importancia depende del grado, la estabilidad, los síntomas y la posible afectación nerviosa.

No siempre provoca dolor. Algunas espondilolistesis se detectan en una radiografía sin que la persona tenga síntomas relevantes, mientras que otras pueden asociarse a dolor lumbar, rigidez o dolor hacia el glúteo o la pierna.
Qué significa que una vértebra se desplace
Cuando una vértebra se desplaza, pierde parte de su alineación habitual respecto a la vértebra inferior. Esto puede modificar la mecánica de la zona lumbar y, en algunos casos, reducir el espacio por donde pasan las raíces nerviosas.
El desplazamiento no explica por sí solo la gravedad. Hay que valorar el porcentaje de deslizamiento, la estabilidad, el dolor, la movilidad y los síntomas neurológicos, si existen.
Espondilolistesis lumbar: por qué es la más frecuente
La espondilolistesis lumbar es la más habitual porque la zona baja de la espalda soporta mucha carga y participa en movimientos repetidos de flexión, extensión y rotación.
Según el tipo, puede aparecer en niveles distintos. La forma degenerativa es frecuente en L4-L5, mientras que la forma ístmica suele verse más en L5-S1.
Espondilolistesis L5-S1: qué significa
La espondilolistesis L5-S1 significa que la quinta vértebra lumbar se desplaza respecto al sacro. Es una localización frecuente en las formas relacionadas con la espondilólisis o con cambios estructurales del arco posterior vertebral.
Puede ser leve y estable, o asociarse a dolor lumbar, rigidez o síntomas hacia la pierna. Por eso no basta con conocer el nivel: también hay que valorar el grado, la estabilidad y los síntomas.
Anterolistesis, listesis y espondilolistesis: diferencias
La listesis es un término general que describe el desplazamiento de una vértebra. La anterolistesis indica que ese desplazamiento es hacia delante.
La espondilolistesis suele utilizarse para describir este desplazamiento vertebral, especialmente en la zona lumbar. En la práctica, los términos pueden aparecer juntos en informes médicos, pero deben interpretarse según el nivel afectado, el grado y los síntomas.
Espondilolistesis y espondilólisis: ¿son lo mismo?
No. La espondilolistesis y la espondilólisis están relacionadas, pero no son lo mismo. La espondilolistesis es el desplazamiento de una vértebra; la espondilólisis es una lesión o defecto en una zona posterior de la vértebra.

Una espondilólisis puede asociarse a una espondilolistesis, pero no siempre ocurre. También puede existir una espondilolistesis degenerativa sin espondilólisis.
Qué es la espondilólisis
La espondilolisis es una lesión, fisura o defecto en la pars interarticularis, una parte posterior de la vértebra. Suele verse en adolescentes, deportistas o personas que realizan movimientos repetidos de extensión lumbar.
Puede causar dolor lumbar al arquear la espalda, correr, saltar o entrenar, aunque también puede detectarse sin síntomas claros.
Cuándo una espondilólisis puede asociarse a espondilolistesis
Cuando la espondilólisis reduce la estabilidad de la vértebra, puede favorecer un desplazamiento respecto a la vértebra inferior. En ese caso puede aparecer una espondilolistesis ístmica, frecuente en L5-S1.
La evolución depende de la edad, el tipo de lesión, la carga deportiva, los síntomas y la estabilidad vertebral.
Por qué esta diferencia cambia el enfoque del tratamiento
Diferenciar ambas situaciones ayuda a decidir qué cargas conviene adaptar, qué ejercicios son adecuados y qué seguimiento puede ser necesario.
Si la espondilólisis provoca dolor, puede ser necesario adaptar temporalmente la extensión lumbar repetida según la fase de recuperación. En la espondilolistesis, además, se valora el grado de desplazamiento, la estabilidad, los síntomas neurológicos y la tolerancia a caminar, entrenar o estar de pie.
¿Qué grados de espondilolistesis existen?
Los grados de espondilolistesis describen cuánto se ha desplazado una vértebra sobre otra. Habitualmente se calculan en una radiografía lateral mediante la clasificación de Meyerding, según el porcentaje de desplazamiento.
Esta graduación ayuda a orientar el caso, pero no determina por sí sola el dolor, la estabilidad ni el tratamiento necesario.
Espondilolistesis grado 1: qué implica
La espondilolistesis grado 1, o grado I, indica un desplazamiento de hasta el 25 %. Es el grado más leve y puede no causar síntomas.
Cuando un grado I es asintomático y estable, puede no requerir un tratamiento específico. Aun así, conviene valorar el dolor, la estabilidad, la movilidad, la edad y la tolerancia a las actividades diarias.
Grados 2, 3 y 4: mayor porcentaje de desplazamiento
En los grados 2, 3 y 4, el desplazamiento vertebral es mayor. Esto puede modificar más la mecánica lumbar y, en algunos casos, asociarse a irritación nerviosa o mayor limitación.
Aun así, el grado no debe interpretarse de forma aislada. También importan los síntomas, la estabilidad vertebral, la fuerza, la movilidad y la evolución.
Grado 5 o espondiloptosis: qué significa
El grado 5 se conoce como espondiloptosis. En este caso, el desplazamiento supera el 100 % y la vértebra pierde su relación habitual con la vértebra inferior.
Es una situación más compleja y requiere una valoración médica especializada, sobre todo si hay dolor importante, progresión o síntomas neurológicos.
Por qué el grado no determina por sí solo los síntomas
El porcentaje de desplazamiento es un dato importante, pero no explica todo. Una espondilolistesis leve puede doler, y una más marcada puede ser estable y generar pocos síntomas.
Por eso, el tratamiento se decide valorando el grado, la estabilidad, el dolor, los síntomas hacia la pierna, la actividad física y la función diaria.
Tabla resumen según grado y porcentaje de desplazamiento
| Grado | Porcentaje de desplazamiento | Qué significa |
|---|---|---|
| Grado I | Hasta el 25 % | Desplazamiento leve |
| Grado II | Más del 25 % hasta el 50 % | Desplazamiento moderado |
| Grado III | Más del 50 % hasta el 75 % | Desplazamiento importante |
| Grado IV | Más del 75 % hasta el 100 % | Desplazamiento muy avanzado |
| Grado V | Más del 100 % | Espondiloptosis |
¿Cuáles son los síntomas de la espondilolistesis?
Los síntomas de la espondilolistesis dependen de la estabilidad vertebral, el nivel afectado y la posible irritación nerviosa. El grado de desplazamiento no determina por sí solo las molestias: puede haber dolor lumbar, rigidez o síntomas hacia la pierna, pero también puede existir sin dolor.

Dolor lumbar o sensación de carga en la espalda baja
El síntoma más habitual, cuando aparece, es el dolor en la zona baja de la espalda. Puede notarse como una sensación de carga, presión o molestia al estar de pie, caminar, cargar peso o entrenar.
Cuando el dolor se localiza en la parte baja de la espalda, puede hablarse de lumbalgia, aunque la intensidad no siempre se relaciona directamente con el grado de espondilolistesis.
Dolor hacia el glúteo o la pierna
En algunos casos, el dolor puede extenderse hacia el glúteo, la parte posterior del muslo o la pierna, sobre todo si existe irritación de una raíz nerviosa.
Este dolor puede aumentar al caminar, estar mucho tiempo de pie o realizar determinadas posiciones, aunque el patrón varía según el nivel afectado y la tolerancia de cada persona.
Rigidez, fatiga o molestias al estar de pie
La espondilolistesis puede asociarse a rigidez lumbar, fatiga muscular o sensación de carga, especialmente al permanecer mucho tiempo de pie o caminar más de lo tolerado.
En algunas personas, sentarse o cambiar de postura alivia parcialmente la molestia. En otras, los síntomas dependen más de la carga, la movilidad y el control lumbopélvico.
Hormigueo, pérdida de fuerza o síntomas neurológicos
El hormigueo, el adormecimiento o la pérdida de fuerza en la pierna pueden aparecer si hay irritación o compresión de una raíz nerviosa. No deben atribuirse automáticamente a la espondilolistesis sin una valoración adecuada.
Cuando el desplazamiento estrecha el espacio por donde sale el nervio, puede coexistir una estenosis foraminal, especialmente si hay dolor irradiado, hormigueo o debilidad.
Conviene consultar con urgencia si aparece pérdida progresiva de fuerza, problemas para controlar la orina o las heces, o pérdida de sensibilidad en la zona genital o perineal.
¿Puede existir espondilolistesis sin dolor?
Sí. Una espondilolistesis puede detectarse en una radiografía sin que la persona tenga dolor ni limitación importante.
Si no hay síntomas ni signos de progresión, puede no ser necesario un tratamiento específico. El seguimiento o tratamiento se plantea si aparecen dolor, síntomas neurológicos, limitación funcional o progresión del desplazamiento.
¿Por qué aparece la espondilolistesis?
La espondilolistesis puede aparecer por diferentes mecanismos. En personas jóvenes suele relacionarse más con la espondilólisis o la sobrecarga del arco posterior vertebral; en adultos, con más frecuencia se asocia a los cambios degenerativos de la columna lumbar.

No siempre hay una única causa. También influyen la edad, la anatomía de la pelvis y la columna, la estabilidad del segmento vertebral y las cargas a las que se somete.
Espondilolistesis ístmica y relación con la espondilólisis
La espondilolistesis ístmica aparece cuando existe una lesión o defecto en la pars interarticularis, una zona posterior de la vértebra. Esta lesión se conoce como espondilólisis.
Si la vértebra pierde estabilidad, puede desplazarse respecto a la inferior. Este tipo es más frecuente en adolescentes, deportistas o personas que realizan movimientos repetidos de extensión lumbar.
Espondilolistesis degenerativa: edad, discos y artrosis lumbar
La espondilolistesis degenerativa suele aparecer en adultos, especialmente por cambios progresivos en los discos, las articulaciones facetarias y los ligamentos de la columna.
En este contexto, la artrosis lumbar puede formar parte del proceso degenerativo que altera la estabilidad del segmento vertebral. Es más frecuente en la zona L4-L5 y no siempre implica dolor intenso.
Sobrecarga deportiva y movimientos repetidos de extensión
Algunos deportes o actividades con extensión lumbar repetida, saltos, impactos o cargas altas pueden aumentar el estrés sobre la zona posterior de las vértebras.
Esto no significa que el deporte sea perjudicial por sí mismo. El riesgo depende de la técnica, la carga, la edad, la recuperación, la fuerza y los factores anatómicos individuales.
Factores congénitos, anatómicos o estructurales
Algunas personas tienen factores anatómicos o estructurales que pueden favorecer una mayor carga en ciertos segmentos lumbares. También pueden influir las alteraciones del desarrollo vertebral, la orientación de la pelvis o la forma de la columna.
En algunos casos, una hiperlordosis lumbar puede coexistir con una espondilolistesis o formar parte del contexto biomecánico, pero no debe interpretarse como la causa única del desplazamiento.
¿Cómo se diagnostica la espondilolistesis?
La espondilolistesis puede sospecharse a partir de la historia clínica y la exploración física, pero se confirma habitualmente mediante una radiografía. También se valora la estabilidad vertebral, la función y la posible afectación nerviosa.

El diagnóstico no debe basarse solo en el dolor lumbar, porque una espondilolistesis puede existir sin síntomas o no ser la única causa de las molestias.
Exploración clínica y síntomas
La exploración permite valorar el dolor lumbar, la movilidad, la fuerza, la sensibilidad y la tolerancia a caminar o estar de pie. También se observa si hay rigidez, síntomas hacia la pierna o signos que sugieran irritación nerviosa.
Esta valoración ayuda a interpretar si la imagen radiográfica encaja con los síntomas y con la limitación funcional de la persona.
Radiografía: cómo se observa el desplazamiento
La radiografía lateral de la columna lumbar permite observar el desplazamiento de una vértebra sobre otra y calcular el grado de espondilolistesis según el porcentaje de deslizamiento.
En algunos casos, pueden solicitarse radiografías en flexión y extensión para valorar si existe inestabilidad, siempre según el criterio médico y el contexto clínico.
Resonancia magnética si hay dolor irradiado o síntomas neurológicos
La resonancia magnética puede ser útil si hay dolor hacia la pierna, hormigueo, pérdida de fuerza o sospecha de compresión nerviosa. Permite valorar los discos, las raíces nerviosas y el canal vertebral.
Si los síntomas bajan hacia la pierna, también conviene diferenciar la espondilolistesis de otros problemas lumbares, como una hernia discal lumbar, que puede generar dolor irradiado o alteraciones neurológicas.
Cuándo conviene una valoración médica
Conviene una valoración médica si hay dolor intenso o persistente, progresión del desplazamiento, síntomas hacia la pierna, pérdida de fuerza, alteraciones de la marcha o sospecha de inestabilidad.
También es importante consultar con urgencia si aparecen problemas para controlar la orina o las heces, pérdida de sensibilidad en la zona genital o perineal, o pérdida progresiva de fuerza.
¿Cómo se trata la espondilolistesis?
El tratamiento de la espondilolistesis depende del grado de desplazamiento, la estabilidad vertebral, el dolor, los síntomas hacia la pierna y la función diaria. En muchos casos, especialmente si es leve o estable, se empieza con un enfoque conservador basado en el control de la carga, la fisioterapia y el ejercicio terapéutico.

Tratamiento conservador en espondilolistesis leve o grado 1
En una espondilolistesis leve o de grado 1, el tratamiento suele centrarse en reducir el dolor, mejorar el control lumbar y adaptar las actividades que aumentan los síntomas.
Si no hay pérdida de fuerza, afectación neurológica importante ni progresión clara, muchas personas pueden mejorar con ejercicio progresivo, educación, control de carga y seguimiento clínico.
Fisioterapia y ejercicio terapéutico
La fisioterapia ayuda a valorar qué movimientos son seguros, qué ejercicios conviene adaptar y cómo mejorar la tolerancia a caminar, trabajar o entrenar.
Un plan de fisioterapia para las lumbares puede ayudar a mejorar el control lumbopélvico, la fuerza del abdomen, los glúteos y la cadera, y la capacidad para moverse con menos sobrecarga.
Control de carga y adaptación de actividades
El control de carga es clave para evitar picos de dolor. No siempre hay que dejar de moverse, pero sí ajustar la intensidad, el tiempo de actividad, las posturas mantenidas y los ejercicios que provocan síntomas.
Caminar, entrenar o cargar peso pueden mantenerse si se adaptan al caso. La progresión debe basarse en la tolerancia real, no en protocolos generales.
Medicación, infiltraciones, corsé u otras opciones médicas
La medicación o las infiltraciones pueden valorarse cuando el dolor limita mucho la actividad o hay inflamación asociada, siempre bajo indicación médica.
El corsé puede utilizarse en situaciones concretas, como algunos casos en adolescentes, fases dolorosas o cuadros que requieren más control temporal. No debe entenderse como una solución universal ni sustituir el trabajo activo.
¿Cuándo puede valorarse una cirugía?
La cirugía se reserva para casos seleccionados, especialmente si hay dolor intenso persistente, progresión del desplazamiento, inestabilidad importante o síntomas neurológicos relevantes que no mejoran con el tratamiento conservador.
La decisión depende del grado, la edad, la afectación nerviosa, la función y la evolución. No todas las espondilolistesis necesitan cirugía.
Ejercicios para la espondilolistesis
Los ejercicios para la espondilolistesis deben adaptarse al grado, los síntomas, la tolerancia a la carga y la posible irritación nerviosa. El objetivo no es “colocar” la vértebra, sino mejorar el control, la fuerza y la función.

Control lumbopélvico y control del tronco
El trabajo de control lumbopélvico ayuda a mover la pelvis y la zona lumbar con menos compensaciones. Puede incluir ejercicios suaves de respiración, activación abdominal y control del tronco.
La clave es evitar movimientos bruscos o extensiones lumbares que aumenten el dolor.
Fortalecimiento del abdomen, los glúteos, la espalda y la cadera
El fortalecimiento progresivo del abdomen, los glúteos, la espalda y la cadera puede mejorar la tolerancia para caminar, estar de pie, entrenar o cargar peso.
La carga debe avanzar poco a poco, según la respuesta de los síntomas y la capacidad de controlar la zona lumbar.
Movilidad de la cadera, la columna y los isquiotibiales sin dolor
La movilidad de la cadera, la columna o los isquiotibiales puede trabajarse si existe una limitación relevante que aumente la carga lumbar.
No se trata de estirar por sistema, sino de mejorar los movimientos que realmente estén limitando la función.
Trabajo progresivo para caminar, entrenar o cargar peso
El ejercicio y el entrenamiento funcional debe transferirse a actividades reales: caminar, subir escaleras, entrenar, levantar objetos o estar de pie durante más tiempo.
La progresión debe ajustarse a la tolerancia. Aumentar distancia, peso o intensidad demasiado rápido puede irritar los síntomas.
⚠️ Aviso importante
No todos los ejercicios son adecuados para todos los casos o fases. Una valoración profesional es clave.
Ejercicios prohibidos en la espondilolistesis: ¿existen?
No hay una lista universal de ejercicios prohibidos para todas las personas con espondilolistesis. Lo importante es valorar qué movimientos aumentan los síntomas y cuáles pueden adaptarse según el grado, el tipo de lesión y la tolerancia.
Por qué no hay ejercicios prohibidos para todos los casos
Una espondilolistesis leve y estable puede tolerar ejercicios que no serían adecuados en un caso con dolor irradiado, inestabilidad o síntomas neurológicos.
Por eso, es mejor hablar de ejercicios adaptados que de prohibiciones generales.
Movimientos de extensión lumbar que pueden necesitar adaptación
Los movimientos que arquean mucho la zona lumbar pueden aumentar las molestias en algunas personas, sobre todo si hay dolor con la extensión.
Pueden necesitar adaptación las hiperextensiones, algunos puentes forzados o ciertos gestos deportivos con extensión repetida.
Impactos, cargas altas y deportes: cuándo tener cuidado
Los impactos, las cargas altas o los deportes con mucha extensión lumbar no están prohibidos siempre, pero pueden requerir una progresión más cuidadosa.
Esto es especialmente importante si hay dolor hacia la pierna, fatiga lumbar intensa o una espondilolistesis asociada a espondilólisis.
Señales para parar o modificar un ejercicio
Conviene parar o modificar un ejercicio si aparece dolor irradiado, hormigueo, pérdida de fuerza, aumento claro del dolor lumbar o sensación de inestabilidad.
También hay que revisar la carga si el dolor empeora después del ejercicio o limita caminar, dormir o estar de pie.
Espondilolistesis y andar: ¿es recomendable caminar?
Andar puede ser recomendable en muchas personas con espondilolistesis, siempre que no aumente claramente el dolor ni provoque síntomas hacia la pierna. La clave no es caminar mucho, sino ajustar la distancia, el ritmo y los descansos según la tolerancia.
Cuándo caminar suele ser beneficioso
Caminar puede ayudar a mantener la movilidad, mejorar la tolerancia al esfuerzo y reducir el sedentarismo. Suele ser buena opción cuando no aumenta claramente el dolor, no hay síntomas neurológicos y la molestia no empeora de forma progresiva durante o después de la marcha.
Lo ideal es empezar con recorridos cortos y aumentar poco a poco. Si aparece carga lumbar, puede ser suficiente con bajar el ritmo, hacer pausas o dividir la caminata en varios bloques.
Cuándo conviene ajustar la marcha o consultar
Andar puede aumentar los síntomas si aparece dolor hacia el glúteo o la pierna, hormigueo, debilidad o necesidad de parar cada pocos minutos. Si el dolor mejora al sentarse o al inclinarse ligeramente hacia delante, conviene valorar si también existe una estenosis lumbar u otra causa de irritación nerviosa.
Conviene consultar si el dolor baja hacia la pierna, si cada vez toleras menos distancia o si aparecen pérdida de fuerza, adormecimiento o cambios importantes al caminar.
¿Se puede vivir bien con espondilolistesis?
Sí, muchas personas pueden vivir bien con una espondilolistesis, especialmente si es leve, estable y no produce síntomas neurológicos. Lo importante es entender el caso, adaptar las cargas y mantener la fuerza, la movilidad y la tolerancia a la actividad.
Factores que influyen en la evolución
La evolución depende de el grado de desplazamiento, la estabilidad vertebral, el dolor, los síntomas hacia la pierna, la edad y el nivel de actividad.
También influye si existe una espondilólisis asociada, cambios degenerativos o una progresión del desplazamiento en las pruebas de imagen.
Qué objetivos son realistas
El objetivo no siempre es “corregir” el desplazamiento, sino mejorar la función: caminar con más tolerancia, trabajar, entrenar, dormir mejor y reducir los episodios de dolor.
En muchos casos, el tratamiento busca que la persona pueda mantener una vida activa con ejercicio adaptado, control de carga y seguimiento adecuado.
Cuándo requiere seguimiento a largo plazo
Puede requerir seguimiento si la espondilolistesis progresa, hay dolor persistente, síntomas neurológicos, pérdida de fuerza o limitación importante para caminar o realizar actividades diarias.
También conviene vigilar los casos en adolescentes, deportistas o personas con espondilolistesis de mayor grado o sospecha de inestabilidad.
Tratamiento de la espondilolistesis en Barcelona
Si buscas tratamiento para la espondilolistesis en Barcelona, el primer paso no es aplicar una técnica concreta, sino realizar una valoración individual que permita entender el grado de desplazamiento, la estabilidad vertebral, los síntomas y la tolerancia a la carga. No todos los casos requieren el mismo enfoque ni la misma progresión.

Valoración inicial
La valoración inicial permite definir:
- El tipo de espondilolistesis: ístmica, degenerativa u otra causa asociada
- El nivel afectado, como L4-L5 o L5-S1
- El grado de desplazamiento y la posible estabilidad del segmento
- El dolor lumbar, la rigidez o los síntomas hacia el glúteo o la pierna
- La fuerza, la movilidad y el control lumbopélvico
- La tolerancia para caminar, estar de pie, entrenar o cargar peso
Esta información ayuda a definir el plan de tratamiento.
Tratamiento con fisioterapia y ejercicio
El tratamiento suele combinar la fisioterapia con el ejercicio terapéutico, el control de carga y la adaptación de actividades. El objetivo no es “colocar” la vértebra, sino mejorar la función, reducir los síntomas y aumentar la tolerancia al movimiento.
En nuestro centro de fisioterapia en Barcelona, el tratamiento se adapta al grado de espondilolistesis, la estabilidad vertebral, el dolor y la presencia o no de síntomas neurológicos. No es lo mismo una espondilolistesis grado 1 estable que un caso con dolor irradiado o pérdida de fuerza.
Criterio clínico
El criterio clínico es clave para decidir qué ejercicios son adecuados, cuándo progresar la carga y cuándo conviene solicitar una valoración médica o una prueba de imagen.
Esto es especialmente importante si hay dolor persistente, síntomas hacia la pierna, pérdida de fuerza, progresión del desplazamiento o sospecha de inestabilidad. El objetivo es mejorar la seguridad y la función diaria sin prometer una corrección completa del desplazamiento.
Preguntas frecuentes sobre la espondilolistesis
No siempre. La espondilolistesis grado 1 indica un desplazamiento leve, de hasta el 25 %. Puede ser estable y no causar síntomas. Conviene valorarla si hay dolor persistente, síntomas hacia la pierna, pérdida de fuerza o si el desplazamiento progresa.
La espondilolistesis es el desplazamiento de una vértebra sobre otra. La espondilólisis es una lesión o defecto en una parte posterior de la vértebra. Una espondilólisis puede asociarse a una espondilolistesis, pero no siempre ocurre.
Andar puede ser recomendable si no aumenta claramente el dolor ni los síntomas hacia la pierna durante o después de la marcha. Lo ideal es ajustar la distancia, el ritmo y los descansos. Si caminar causa hormigueo, debilidad o dolor irradiado, conviene realizar una valoración clínica.
La cirugía se valora en casos seleccionados: dolor intenso persistente, progresión del desplazamiento, inestabilidad importante o síntomas neurológicos relevantes que no mejoran con el tratamiento conservador. La decisión depende del grado, la edad, la función y la afectación nerviosa.
Referencias clínicas
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- Matz PG, Meagher RJ, Lamer T, et al. Guideline summary review: an evidence-based clinical guideline for the diagnosis and treatment of degenerative lumbar spondylolisthesis. The Spine Journal. 2016;16(3):439-448.
- Kalichman L, Kim DH, Li L, Guermazi A, Berkin V, Hunter DJ. Spondylolysis and spondylolisthesis: prevalence and association with low back pain in the adult community-based population. Spine. 2009;34(2):199-205.
- Meyerding HW. Spondylolisthesis. Surgery, Gynecology & Obstetrics. 1932;54:371-377.
Aviso médico
La información de este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento individualizado realizado por un profesional sanitario.
Imágenes: Diseñadas por Magnific.

María Pérez Rubio
Directora
Fisioterapeuta especializada en neurorrehabilitación
y terapia manual ortopédica.
Colegiada nº 12607
