La espondilosis cervical es un conjunto de cambios degenerativos en los discos, las vértebras y las articulaciones del cuello. Puede no causar síntomas, pero cuando los provoca es habitual notar dolor, rigidez o pérdida de movilidad. Los brotes pueden mejorar en semanas, aunque la evolución depende del grado de desgaste, los síntomas neurológicos, la actividad diaria y el tratamiento.
Espondilosis cervical: resumen rápido
| Aspecto | Información |
|---|---|
| Qué es | Cambios degenerativos en los discos, las vértebras y las articulaciones cervicales |
| Síntomas | Dolor de cuello, rigidez, pérdida de movilidad, dolor hacia el hombro o síntomas en el brazo |
| Causas | Envejecimiento, degeneración discal, osteofitos y cambios en las articulaciones cervicales |
| C5-C6 y C6-C7 | Son niveles frecuentes de cambios degenerativos, pero no siempre explican los síntomas |
| Sin mielopatía | Hay cambios cervicales, pero sin afectación de la médula espinal |
| Con mielopatía | Puede afectar a la médula y requiere valoración médica más cuidadosa |
| Mareos | Pueden coexistir, pero no siempre vienen de la espondilosis cervical |
| Tratamiento | Fisioterapia, ejercicio terapéutico, medicación si procede y valoración médica en casos seleccionados |
| Tiene cura | Los cambios degenerativos no siempre desaparecen, pero los síntomas pueden mejorar |
| Cuándo consultar | Pérdida de fuerza, torpeza en las manos, alteración de la marcha o síntomas progresivos |
Contenido
¿Qué es la espondilosis cervical?
La espondilosis cervical es un conjunto de cambios degenerativos en la columna cervical. Puede afectar a los discos, las vértebras, las articulaciones y los espacios por donde pasan las raíces nerviosas o la médula espinal.

Espondilosis cervical degenerativa: qué significa
Que sea degenerativa significa que se relaciona con cambios progresivos de los tejidos cervicales, frecuentes con la edad.
Puede haber pérdida de altura discal, formación de osteofitos, rigidez articular o estrechamiento de algunos espacios. Estos cambios no siempre causan dolor, pero pueden ser relevantes si se asocian a rigidez, síntomas hacia el brazo o afectación neurológica.
Espondilosis cervical, artrosis cervical y espondiloartrosis cervical: ¿es lo mismo?
- La espondilosis cervical es el término más amplio. Describe cambios degenerativos de la columna cervical, que pueden afectar a los discos, las vértebras, los osteofitos y las articulaciones.
- La artrosis cervical se refiere sobre todo al desgaste de las articulaciones cervicales.
- La espondiloartrosis cervical se usa muchas veces de forma muy parecida a espondilosis cervical, aunque suele poner más énfasis en el componente articular.
En la práctica, estos términos pueden solaparse mucho. Lo importante no es solo la etiqueta del informe, sino si esos cambios se relacionan con dolor, rigidez, síntomas hacia el brazo o signos neurológicos.
Espondilosis cervical C5-C6 y C6-C7
C5-C6 y C6-C7 son niveles de la columna cervical donde pueden aparecer cambios degenerativos.
Cuando alguien habla de espondilosis cervical C5-C6-C7, normalmente se refiere a cambios en dos segmentos: C5-C6 y C6-C7.
En esos niveles puede haber pérdida de altura del disco, osteofitos, una protrusión discal cervical o una hernia discal cervical. Pero el nivel descrito en una prueba no confirma por sí solo la causa del dolor.
Por qué los cambios en una resonancia no siempre explican los síntomas
Una resonancia puede mostrar desgaste cervical en personas con poco dolor o sin síntomas.
Por eso no basta con leer “espondilosis cervical” en el informe. Hay que relacionar la imagen con el dolor, la movilidad, los síntomas hacia el brazo, la fuerza, la sensibilidad y la exploración neurológica.
¿Qué síntomas produce la espondilosis cervical?

La espondilosis cervical puede no dar síntomas. Cuando los produce, suele relacionarse con dolor de cuello, rigidez, pérdida de movilidad o síntomas hacia el hombro y el brazo, según los cambios cervicales y si existe afectación neurológica asociada.
Dolor cervical y rigidez en el cuello
El síntoma más habitual es el dolor local en la zona cervical, especialmente al girar, inclinar la cabeza o mantener una postura durante mucho tiempo.
Cuando predomina el dolor de cuello, puede hablarse de cervicalgia. También es frecuente notar rigidez en el cuello, sobre todo por la mañana o tras estar muchas horas sentado.
Dolor hacia el hombro, la escápula o el brazo
La espondilosis cervical puede asociarse a dolor que se extiende hacia el hombro, la escápula o el brazo.
A veces se percibe como un dolor de cuello y hombro. Si el dolor cervical baja hacia el brazo, puede describirse como cervicobraquialgia, aunque hay que valorar si existe o no afectación nerviosa.
Hormigueo, adormecimiento o pérdida de fuerza
El hormigueo, el adormecimiento o la pérdida de fuerza no aparecen en todos los casos.
Pueden indicar afectación de una raíz nerviosa, como ocurre en una radiculopatía cervical. Conviene valorar el caso si estos síntomas progresan, afectan a la mano o dificultan actividades como agarrar objetos.
Pérdida de movilidad cervical
La pérdida de movilidad puede notarse al girar la cabeza, mirar hacia arriba o mover el cuello con normalidad.
No siempre se relaciona con la gravedad de la imagen. A veces influye más la rigidez, el dolor, la sensibilidad de la zona y el uso diario del cuello.
Dolor de cabeza asociado: cuándo puede aparecer
Algunas personas con dolor cervical también refieren dolor de cabeza, especialmente en la nuca, las sienes o la zona frontal.
Puede coexistir con una cefalea tensional, pero no todo dolor de cabeza viene de la espondilosis cervical. Si el dolor es brusco, muy intenso o diferente al habitual, conviene consultar.
¿Qué diferencia hay entre espondilosis cervical sin mielopatía y con mielopatía?
La diferencia principal es si la espondilosis cervical afecta o no a la médula espinal. Sin mielopatía, puede haber dolor, rigidez o síntomas hacia el brazo. Con mielopatía, aparecen signos neurológicos más relevantes y el caso requiere una valoración médica más cuidadosa.
Espondilosis cervical sin mielopatía
La espondilosis cervical sin mielopatía significa que hay cambios degenerativos en el cuello, pero sin signos claros de afectación medular.
Puede haber dolor cervical, rigidez, pérdida de movilidad o síntomas hacia el hombro y el brazo si existe afectación de una raíz nerviosa.
Espondilosis cervical con mielopatía
La espondilosis cervical con mielopatía implica que la médula espinal puede estar afectada.
Es un cuadro más delicado que una espondilosis cervical simple, porque puede influir en la fuerza, la coordinación, la sensibilidad y la marcha.
Síntomas de mielopatía que requieren valoración médica
Conviene consultar si aparece torpeza en las manos, pérdida de fuerza, dificultad para caminar, problemas de equilibrio, adormecimiento progresivo o sensación de piernas rígidas.
Estos síntomas no deben atribuirse solo al “desgaste cervical” sin valoración.
Por qué la mielopatía cambia el tratamiento
La mielopatía cambia el abordaje porque no se trata solo de controlar el dolor o la rigidez.
Si hay signos de afectación medular, puede hacer falta una valoración médica especializada, pruebas de imagen y un seguimiento más estrecho para decidir el tratamiento adecuado.
¿La espondilosis cervical puede causar mareos?
La espondilosis cervical puede coexistir con mareos, pero no siempre es la causa. El mareo puede tener muchos orígenes, por eso conviene valorar el cuello, el equilibrio, el oído interno, la visión, la tensión arterial y los síntomas neurológicos antes de atribuirlo al desgaste cervical.

Qué relación puede haber entre cuello y mareos
En algunos casos, el dolor cervical, la rigidez y la alteración del movimiento del cuello pueden asociarse a sensación de inestabilidad o mareo.
Cuando el mareo aparece junto con dolor cervical y limitación de movilidad, puede tener sentido valorar el tratamiento de los mareos cervicales, siempre después de descartar otras causas.
Por qué no todos los mareos vienen de la espondilosis cervical
Tener espondilosis cervical en una resonancia no demuestra que el mareo venga del cuello.
También pueden influir problemas vestibulares, migraña, visión, tensión arterial, medicación, ansiedad u otras causas médicas. Por eso el diagnóstico no debe basarse solo en la imagen.
Cuándo los mareos requieren valoración médica
Conviene consultar si el mareo es intenso, aparece de forma brusca, se acompaña de pérdida de fuerza, visión doble, dificultad para hablar, dolor de cabeza muy fuerte, caída, desmayo o pérdida de equilibrio importante.
También si los mareos son frecuentes o van a más.
¿Por qué aparece la espondilosis cervical?
La espondilosis cervical aparece por cambios degenerativos progresivos en la columna cervical. Suelen relacionarse con la edad, aunque la velocidad y la expresión de esos cambios varían mucho entre personas.

Cambios relacionados con la edad y degeneración de los discos cervicales
Con los años, los discos cervicales pueden perder hidratación, altura y elasticidad.
Esto puede modificar la carga que reciben las vértebras y las articulaciones del cuello, favoreciendo rigidez, pérdida de movilidad o dolor en algunas personas.
Osteofitos y cambios en las articulaciones cervicales
Los osteofitos son pequeños crecimientos óseos que pueden aparecer como respuesta a los cambios degenerativos.
Si estos cambios reducen el espacio del canal cervical, puede aparecer estenosis cervical; si estrechan la salida de una raíz nerviosa, puede haber estrechamiento foraminal. Cuando existe afectación nerviosa, algunas personas lo describen de forma coloquial como pinzamiento cervical.
Factores que pueden influir en los cambios degenerativos
Influyen la edad, la genética, el tabaquismo, los antecedentes de lesiones cervicales y determinados factores mecánicos u ocupacionales, además de otros factores de salud general.
Estos factores no explican todos los casos, pero pueden influir en la evolución de los cambios y en la aparición de síntomas.
¿La espondilosis cervical es grave?
La espondilosis cervical no siempre es grave. Muchas veces son cambios degenerativos frecuentes con la edad y se manejan con tratamiento conservador. Preocupa más si hay pérdida progresiva de fuerza, otros síntomas neurológicos que empeoran o signos compatibles con mielopatía.
Cuándo no suele ser una urgencia
No suele ser una urgencia si hay dolor cervical o rigidez, pero los síntomas son estables, no hay pérdida de fuerza y no aparecen problemas de equilibrio, torpeza en las manos ni alteraciones importantes de sensibilidad.
Aun así, conviene valorarlo si el dolor limita el descanso, el trabajo o las actividades diarias.
Señales de alarma y cuándo consultar
Consulta si aparece hormigueo progresivo, pérdida de fuerza en el brazo o la mano, torpeza al abrochar botones, dificultad para caminar, pérdida de equilibrio o síntomas en ambos brazos.
Acude con urgencia si los síntomas neurológicos avanzan rápido, aparecen tras un traumatismo importante o se acompañan de mal estado general.
¿Cómo se diagnostica la espondilosis cervical?
La espondilosis cervical se diagnostica relacionando los síntomas, la exploración física y las pruebas de imagen cuando son necesarias. No basta con que una radiografía o resonancia muestre “desgaste”.

Historia clínica y exploración física
Se valora dónde duele, desde cuándo, qué movimientos lo empeoran y si hay rigidez, pérdida de movilidad o síntomas hacia el brazo.
También se revisa la movilidad cervical, la fuerza, la postura, la sensibilidad local y la respuesta a las actividades diarias.
Exploración neurológica si hay síntomas hacia el brazo
Si hay hormigueo, adormecimiento o pérdida de fuerza, conviene explorar la fuerza, la sensibilidad y los reflejos.
Esto ayuda a detectar si existe afectación de una raíz nerviosa o signos que requieran valoración médica.
Radiografía, resonancia o TAC: cuándo pueden ser útiles
La radiografía puede mostrar cambios degenerativos, osteofitos o pérdida de altura discal.
La resonancia puede ser útil si hay síntomas neurológicos, sospecha de estenosis, mala evolución o necesidad de valorar mejor la médula, los discos o las raíces nerviosas. El TAC puede aportar más detalle sobre las estructuras óseas en casos seleccionados.
Por qué el diagnóstico no depende solo de la imagen
Muchas personas tienen cambios degenerativos cervicales sin dolor importante.
Por eso el diagnóstico debe relacionar la imagen con los síntomas, la movilidad, la fuerza, la sensibilidad, los reflejos y la evolución clínica.
¿La espondilosis cervical tiene cura?
La espondilosis cervical es una condición degenerativa, por lo que los cambios estructurales no siempre desaparecen. Aun así, el dolor, la rigidez y la función pueden mejorar con un tratamiento adecuado y una buena adaptación de la actividad.
Qué significa mejorar en una condición degenerativa
Mejorar no siempre significa que la resonancia vuelva a ser normal.
Significa tener menos dolor, más movilidad, mejor tolerancia al movimiento y menos limitación en el descanso, el trabajo o las actividades diarias.
Cuándo puede controlarse con tratamiento conservador
Muchos casos pueden controlarse con tratamiento conservador si no hay signos neurológicos progresivos ni mielopatía.
El abordaje puede incluir fisioterapia, ejercicio terapéutico, entrenamiento funcional, medicación si procede y cambios razonables en las actividades que aumentan los síntomas.
Por qué los cambios degenerativos no siempre desaparecen aunque mejore el dolor
Los osteofitos, la pérdida de altura discal o la artrosis pueden seguir apareciendo en una prueba de imagen.
Eso no impide que los síntomas mejoren. La evolución clínica depende también de la movilidad, la fuerza, la sensibilidad del sistema nervioso y la carga diaria.
¿Cuál es el tratamiento de la espondilosis cervical?
El tratamiento de la espondilosis cervical depende de los síntomas, la movilidad, la presencia de afectación neurológica y la repercusión en la vida diaria. En muchos casos se empieza con un enfoque conservador para reducir el dolor y mejorar la función.

Tratamiento conservador y control de síntomas
El tratamiento conservador suele ser la primera opción si no hay signos neurológicos progresivos ni mielopatía.
Puede incluir actividad adaptada, pautas para el dolor, mejora de la movilidad, ejercicio terapéutico y cambios razonables en las actividades que aumentan los síntomas.
Fisioterapia y ejercicio terapéutico
La fisioterapia cervical puede ayudar a mejorar la movilidad, reducir la rigidez y recuperar tolerancia al movimiento.
El ejercicio se adapta a cada caso y puede incluir trabajo de control cervical, fuerza progresiva, movilidad dorsal y ejercicios de hombros y escápulas.
Medicación para el dolor cervical
La medicación puede ayudar si el dolor limita el descanso, el trabajo o las actividades diarias.
Debe indicarla un médico, especialmente si existen otras enfermedades, medicación previa o síntomas neurológicos.
Infiltraciones u otros tratamientos médicos
Las infiltraciones u otros tratamientos médicos pueden valorarse si el dolor persiste, limita mucho o no mejora con un abordaje conservador.
No son necesarias en todos los casos y deben decidirse según los síntomas, la exploración y las pruebas disponibles.
Cirugía: cuándo puede ser necesaria
La cirugía no es lo habitual en la espondilosis cervical sin complicaciones.
Puede valorarse en casos seleccionados, sobre todo si hay mielopatía, pérdida progresiva de fuerza, compresión neurológica relevante o síntomas que no mejoran con otros tratamientos.
Ejercicios para la espondilosis cervical
Los ejercicios para la espondilosis cervical deben adaptarse a el dolor, la movilidad, los síntomas neurológicos y la fase del proceso. No existe una rutina válida para todos los casos, especialmente si hay hormigueo, pérdida de fuerza o sospecha de mielopatía.

Movilidad cervical suave
La movilidad cervical suave puede ayudar cuando predomina la rigidez.
Se pueden trabajar movimientos controlados de flexión, extensión, rotación o inclinación, sin forzar el rango ni provocar dolor hacia el brazo, hormigueo o mareo.
Ejercicios de control cervical y escapular
El control cervical y escapular busca mejorar cómo se mueve el cuello junto con los hombros y la espalda alta.
Puede incluir ejercicios suaves de control de la cabeza, activación de la musculatura profunda cervical y trabajo de escápulas, siempre de forma progresiva.
Fuerza progresiva de cuello, hombros y espalda alta
La fuerza se introduce de forma gradual cuando el dolor lo permite.
El objetivo no es “corregir el desgaste”, sino mejorar la tolerancia del cuello a las actividades diarias, al trabajo, al ejercicio y a las posturas mantenidas.
Qué ejercicios adaptar si aumentan el dolor o los síntomas neurológicos
Conviene adaptar o parar los ejercicios que aumentan el dolor hacia el brazo, el hormigueo, el adormecimiento, la pérdida de fuerza, el mareo o la sensación de inestabilidad.
Si aparecen síntomas neurológicos progresivos, no conviene insistir con ejercicios: hay que revisar el caso.
⚠️ Aviso importante
No todos los ejercicios son adecuados para todos los casos o fases. Una valoración profesional es clave.
¿La espondilosis cervical puede causar incapacidad laboral?
La espondilosis cervical puede limitar el trabajo si provoca dolor persistente, pérdida de movilidad, síntomas hacia el brazo, pérdida de fuerza o signos de mielopatía. Pero el diagnóstico por sí solo no determina una incapacidad laboral.
Cuándo puede limitar el trabajo
Puede limitar trabajos que exigen muchas horas sentado, conducción, pantallas, carga de peso, movimientos repetidos del cuello o uso mantenido de los brazos.
La limitación suele depender más de los síntomas y la función que del informe de la resonancia.
Factores que influyen en la limitación funcional
Influyen la intensidad del dolor, la movilidad cervical, la fuerza, la sensibilidad, la coordinación, la evolución y las exigencias del puesto de trabajo.
También importa si los síntomas son estables, mejoran o empeoran con el tiempo.
Por qué la incapacidad debe valorarse de forma individual
La incapacidad laboral no se decide solo por tener espondilosis cervical.
Debe valorarse cada caso según la exploración, las pruebas, la evolución, el tratamiento realizado y las tareas reales que exige el trabajo.
Tratamiento de la espondilosis cervical en Barcelona
El tratamiento de la espondilosis cervical en Barcelona debe adaptarse a los síntomas, la movilidad cervical y la presencia o no de signos neurológicos. No basta con valorar la imagen: hay que relacionarla con el dolor, la función y la evolución.

Valoración inicial del dolor y los síntomas neurológicos
La valoración inicial revisa dónde duele, qué movimientos lo empeoran y si hay síntomas hacia el brazo o la mano.
También se exploran la movilidad cervical, la fuerza, la sensibilidad, los reflejos y posibles signos de afectación neurológica.
Tratamiento con fisioterapia
Un tratamiento de fisioterapia en Barcelona puede ayudar a mejorar la movilidad, reducir la rigidez y recuperar tolerancia al movimiento.
El plan se adapta según el tipo de síntomas: no es lo mismo un dolor cervical local que un cuadro con hormigueo, pérdida de fuerza o sospecha de mielopatía.
Ejercicio terapéutico y adaptación de la actividad
El ejercicio terapéutico puede incluir movilidad cervical suave, control cervical y escapular, fuerza progresiva y trabajo de hombros y espalda alta.
También se adaptan las actividades que aumentan los síntomas, como las pantallas, la conducción, la carga de peso o las posturas mantenidas.
Seguimiento y control de la evolución
El seguimiento permite comprobar si mejoran el dolor, la movilidad, la fuerza, la sensibilidad y la función diaria.
Si aparecen síntomas neurológicos progresivos, pérdida de fuerza o alteraciones de la marcha, conviene revisar el caso y valorar derivación médica.
Preguntas frecuentes sobre la espondilosis cervical
La espondilosis cervical es un conjunto de cambios degenerativos en la columna cervical. Puede afectar a los discos, las vértebras y las articulaciones del cuello. No siempre causa síntomas, pero puede relacionarse con dolor, rigidez o pérdida de movilidad.
No siempre. Muchas veces son cambios frecuentes con la edad y se manejan con tratamiento conservador. Preocupa más si hay pérdida progresiva de fuerza, torpeza en las manos, dificultad para caminar o síntomas compatibles con mielopatía.
Significa que los cambios degenerativos aparecen en el segmento cervical C5-C6. Puede haber desgaste discal, osteofitos o estrechamiento de espacios. Aun así, el nivel descrito en una prueba no confirma por sí solo la causa del dolor.
Los cambios degenerativos no siempre desaparecen, pero los síntomas pueden mejorar. El objetivo del tratamiento es reducir el dolor, mejorar la movilidad y recuperar función. La evolución depende de los síntomas, la afectación neurológica y la respuesta al tratamiento.
Referencias clínicas
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- Fehlings MG, Tetreault LA, Riew KD, Middleton JW, Wang JC. A clinical practice guideline for the management of degenerative cervical myelopathy. Global Spine Journal. 2017;7(3 Suppl):21S-27S.
Aviso médico
La información de este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento individualizado realizado por un profesional sanitario.
Imágenes: Diseñadas por Magnific.

María Pérez Rubio
Directora
Fisioterapeuta especializada en neurorrehabilitación
y terapia manual ortopédica.
Colegiada nº 12607
