La fascitis plantar es una causa frecuente de dolor en el talón y la planta del pie, especialmente al dar los primeros pasos por la mañana o después de estar un tiempo en reposo. Suele relacionarse con una carga que la fascia plantar no tolera bien. La mayoría de los casos mejora con un tratamiento conservador basado en ejercicio, adaptación de carga y fisioterapia, aunque la recuperación puede requerir desde varias semanas hasta meses según la evolución.
Fascitis plantar: resumen rápido
| Aspecto | Información |
|---|---|
| Qué es | Alteración dolorosa de la fascia plantar, situada en la planta del pie |
| Dónde duele | Principalmente en la zona inferior e interna del talón |
| Síntomas | Dolor en los primeros pasos, tras reposo o después de mucha carga |
| Factores relacionados | Cambios de actividad, tiempo de pie, calzado y capacidad del pie para tolerar carga |
| Tratamiento | Ejercicio terapéutico, adaptación de carga, fisioterapia y otras opciones según el caso |
| Recuperación | Puede requerir semanas o meses |
| Pronóstico | La mayoría de los casos mejora con tratamiento conservador |
Contenido
¿Qué es la fascitis plantar?
La fascitis plantar es un cuadro doloroso que afecta a la fascia plantar, una banda de tejido resistente que recorre la planta del pie desde el talón hasta los dedos.

Aunque el término “fascitis” sugiere inflamación, en muchos casos persistentes también pueden existir cambios degenerativos del tejido, por lo que algunos profesionales utilizan el término fasciopatía plantar.
Qué es la fascia plantar
La fascia plantar ayuda a mantener el arco del pie y participa en la transmisión de fuerzas al caminar, correr o impulsarse.
Cuando la capacidad del tejido para tolerar carga se ve superada, pueden aparecer dolor y sensibilidad, especialmente en la zona próxima al talón.
¿Dónde duele la fascitis plantar?
El dolor suele localizarse en la parte inferior e interna del talón, cerca del punto donde la fascia se inserta en el calcáneo.
También puede extenderse hacia la planta del pie, aunque el patrón más típico es:
- dolor al dar los primeros pasos por la mañana;
- molestias después de estar sentado o en reposo;
- dolor tras pasar mucho tiempo de pie o aumentar la actividad;
- sensibilidad al presionar la zona interna del talón.
Fascitis plantar o fasciopatía plantar: qué significa
Ambos términos se utilizan con frecuencia para describir un problema similar, pero no significan exactamente lo mismo:
| Término | Qué describe |
|---|---|
| Fascitis plantar | Nombre tradicional asociado a irritación e inflamación de la fascia |
| Fasciopatía plantar | Término más amplio que incluye cambios degenerativos y alteraciones del tejido |
¿Cuáles son los síntomas de la fascitis plantar?
El síntoma más característico de la fascitis plantar es el dolor en la parte inferior del talón, aunque también puede extenderse hacia la planta del pie. En algunos casos, puede confundirse con otras causas de dolor en la planta del pie, por lo que conviene valorar el patrón completo de los síntomas.

Suele seguir un patrón bastante reconocible relacionado con los primeros pasos y los cambios de carga.
Los síntomas más habituales son:
- dolor al levantarse por la mañana;
- molestias después de estar sentado o en reposo;
- sensibilidad al presionar la zona interna del talón;
- rigidez o tirantez en la planta del pie;
- aumento del dolor tras caminar, estar mucho tiempo de pie o hacer ejercicio.
Dolor en el talón al levantarse
El patrón más típico es el dolor de talón al dar los primeros pasos por la mañana. Puede ser intenso al apoyar inicialmente y disminuir después de caminar unos minutos, aunque no siempre desaparece por completo.
Dolor tras estar sentado o en reposo
También es frecuente que el dolor reaparezca al levantarse después de estar sentado durante un tiempo o tras otro periodo de inactividad.
Este comportamiento, conocido como dolor de los primeros pasos, es bastante característico de la fascitis plantar.
Evolución del dolor durante el día
El dolor puede mejorar parcialmente con los primeros minutos de movimiento y reaparecer después de estar mucho tiempo de pie, caminar más de lo habitual o realizar actividad física.
En cuadros persistentes, las molestias pueden aparecer con cargas cada vez menores o mantenerse durante más tiempo después de la actividad.
Cuándo el dolor puede indicar otro problema
No todo dolor en el talón se debe a fascitis plantar. Conviene valorar otras causas cuando aparecen:
- dolor nocturno intenso o sin relación con la carga;
- entumecimiento, hormigueo o sensación de quemazón;
- hinchazón importante o enrojecimiento;
- dolor después de un traumatismo;
- incapacidad marcada para apoyar el pie.
En estos casos puede ser necesario descartar otras causas de talalgia antes de atribuir los síntomas únicamente a la fascia plantar.
¿Por qué aparece la fascitis plantar?
La fascitis plantar suele aparecer cuando la carga que recibe la fascia supera de forma repetida su capacidad para tolerarla. No suele existir una única causa, sino una combinación de actividad, características del pie, movilidad, fuerza y otros factores individuales.
Factores relacionados con la carga
Entre los factores más frecuentes se encuentran:
- aumento brusco del volumen de entrenamiento;
- empezar a correr o caminar más de lo habitual;
- actividades repetidas de impacto;
- cambios rápidos en la intensidad o frecuencia del ejercicio;
- retorno a la actividad después de un periodo de inactividad.
El problema no depende únicamente de “hacer mucho”, sino también de cómo progresa la carga y de la capacidad del tejido para adaptarse.
Calzado, actividad y tiempo de pie
Pasar muchas horas de pie o caminar sobre superficies exigentes puede aumentar la carga sobre el pie, especialmente si coincide con otros factores.
Los cambios de calzado también pueden influir, sobre todo cuando se pasa de forma brusca a un zapato con características muy distintas.
El calzado por sí solo no explica todos los casos, pero puede modificar la forma en que se distribuyen las cargas.
Factores anatómicos y de movilidad
Algunas características pueden asociarse a una mayor exigencia sobre la fascia plantar, por ejemplo:
- pie plano o pie cavo;
- diferencias en la movilidad del tobillo;
- rigidez de la musculatura de la pantorrilla;
- variaciones en la forma de apoyar o distribuir la carga;
- menor capacidad de fuerza del pie y la pierna.
En personas con un arco especialmente elevado, puede ser útil valorar también aspectos relacionados con el tratamiento del pie cavo, sobre todo si esa estructura condiciona la forma de repartir la carga.
Estas características no significan que una persona vaya a desarrollar necesariamente una fascitis plantar. Su importancia depende de cómo se combinan con la actividad y la tolerancia del tejido.
Otros factores que pueden influir
También pueden influir:
- aumento de peso corporal;
- determinadas actividades laborales;
- edad;
- antecedentes de dolor en el pie;
- cambios recientes en la rutina diaria o deportiva.
En muchos casos, lo más útil no es buscar una única causa, sino identificar qué factores están aumentando la carga y cuáles pueden modificarse.
¿Cómo se diagnostica la fascitis plantar?
El diagnóstico de la fascitis plantar suele ser principalmente clínico. Se basa en el patrón del dolor, la exploración del pie y la relación de los síntomas con la carga y los periodos de reposo.

Las pruebas de imagen no son imprescindibles en todos los casos.
Exploración clínica
Durante la valoración se suele analizar:
- dónde se localiza exactamente el dolor;
- si aparece en los primeros pasos de la mañana o después del reposo;
- sensibilidad al presionar la zona interna e inferior del talón;
- movilidad del tobillo y del pie;
- fuerza y tolerancia a la carga;
- actividades o cambios recientes que puedan haber aumentado la exigencia sobre el pie.
También pueden utilizarse maniobras que tensan la fascia plantar para comprobar si reproducen los síntomas.
Ecografía y otras pruebas de imagen
Cuando el cuadro no es claro, persiste pese al tratamiento o existen signos atípicos, pueden solicitarse pruebas complementarias.
- Ecografía: permite observar el grosor y las características de la fascia plantar.
- Radiografía: puede mostrar alteraciones óseas, incluido un espolón calcáneo, aunque este hallazgo no demuestra por sí solo la causa del dolor.
- Resonancia magnética: se reserva habitualmente para casos seleccionados o cuando es necesario estudiar otras estructuras.
Los hallazgos de imagen deben interpretarse junto con los síntomas y la exploración, no de forma aislada.
Diagnóstico diferencial del dolor de talón
No todo dolor en la zona del talón corresponde a una fascitis plantar. Según las características de los síntomas, puede ser necesario descartar problemas como:
- alteraciones de la almohadilla grasa del talón;
- fractura por estrés del calcáneo;
- atrapamientos o irritación nerviosa;
- tendinitis de Aquiles y otras tendinopatías próximas;
- enfermedades inflamatorias;
- otras causas musculoesqueléticas de dolor de talón.
Esto cobra especial importancia cuando el dolor es nocturno, muy intenso en reposo, aparece tras un traumatismo o se acompaña de hormigueo, pérdida de sensibilidad o inflamación importante.
Fascitis plantar y espolón calcáneo: ¿son lo mismo?
No. La fascitis plantar y el espolón calcáneo son problemas distintos, aunque pueden aparecer al mismo tiempo.
La fascitis plantar afecta a la fascia plantar, mientras que el espolón es un crecimiento óseo en el calcáneo que puede observarse en una radiografía.
| Aspecto | Fascitis plantar | Espolón calcáneo |
|---|---|---|
| Qué afecta | Fascia plantar | Hueso calcáneo |
| Tipo de cambio | Alteración del tejido blando | Formación ósea |
| Puede causar dolor | Sí | Puede hacerlo, pero también ser asintomático |
| Se diagnostica con imagen | No siempre es necesaria | Puede verse en radiografía |
Lo más importante es que la presencia de un espolón no demuestra por sí sola la causa del dolor. Muchas personas pueden tenerlo sin síntomas.
Por eso, el diagnóstico debe basarse en la relación entre síntomas, exploración clínica y pruebas de imagen cuando están indicadas, y no únicamente en encontrar un espolón en una radiografía.
¿Cómo es el tratamiento de la fascitis plantar?
El tratamiento de la fascitis plantar suele comenzar con un abordaje conservador. El objetivo es reducir el dolor, recuperar la tolerancia del pie a la carga y volver progresivamente a caminar, trabajar o hacer deporte con menos limitaciones.

No existe un único tratamiento válido para todas las personas. La elección depende de cuánto tiempo lleva el dolor, su intensidad, las actividades que lo provocan y la respuesta a las primeras medidas.
Tratamiento conservador
En la mayoría de los casos no es necesario recurrir inicialmente a procedimientos invasivos.
El tratamiento puede combinar:
- adaptación temporal de la actividad que aumenta claramente el dolor;
- ejercicios y estiramientos seleccionados;
- progresión de la fuerza y la carga;
- modificaciones del calzado cuando sean necesarias;
- fisioterapia;
- otras opciones para cuadros persistentes.
El reposo absoluto prolongado no suele ser necesario. Generalmente resulta más útil encontrar una cantidad de actividad tolerable y aumentarla progresivamente según la respuesta del pie.
Ejercicio terapéutico y control de carga
El ejercicio terapéutico puede mejorar la capacidad del pie y de la pierna para soportar las demandas de la vida diaria o del deporte.
Según el caso, puede incluir trabajo dirigido a:
- fascia plantar;
- musculatura del pie;
- gemelos y sóleo;
- fuerza de la pierna;
- movilidad del tobillo;
- retorno progresivo a caminar, correr o saltar.
La carga debe ajustarse según los síntomas. Aumentar demasiado rápido el volumen o la intensidad puede provocar un repunte del dolor, mientras que reducir toda actividad durante mucho tiempo puede disminuir la capacidad física.
Fisioterapia
La fisioterapia de pie puede ayudar a identificar qué actividades están aumentando los síntomas y a diseñar una progresión adaptada a cada persona.

La valoración puede incluir:
- movilidad del pie y del tobillo;
- fuerza y capacidad de carga;
- patrón de los síntomas;
- tolerancia al caminar o correr;
- actividad laboral y deportiva;
- factores individuales que puedan influir en la evolución.
En los casos en los que el dolor persiste o limita la actividad, puede ser útil acudir a un fisioterapeuta de fascitis plantar para ajustar la carga, el ejercicio y la progresión según la respuesta de los síntomas.
El tratamiento puede combinar ejercicio terapéutico, educación sobre la carga, estiramientos y otras intervenciones complementarias cuando estén indicadas.
Técnicas como la terapia manual o la punción seca pueden utilizarse en determinados casos, pero no sustituyen al tratamiento activo ni son imprescindibles para todas las personas.
Ondas de choque
Las ondas de choque pueden plantearse especialmente en fascitis plantar persistentes que no han mejorado suficientemente con las primeras medidas conservadoras.
Pueden ayudar a reducir el dolor y mejorar la función en algunos pacientes, pero la respuesta no es igual en todos los casos.
No deberían plantearse como una solución aislada ni como una garantía de regeneración de la fascia, sino como una opción que puede integrarse dentro de un plan más amplio.
Férulas nocturnas
Las férulas nocturnas mantienen el tobillo y los dedos en una posición que reduce el acortamiento de la fascia durante el descanso.
Pueden ser útiles sobre todo cuando existe dolor intenso en los primeros pasos de la mañana, aunque no todas las personas las toleran igual.
Su indicación debe valorar tanto los síntomas como la comodidad y la adherencia.
Plantillas, zapatos y zapatillas
El calzado puede influir en la comodidad y en la distribución de la carga, pero no existe un modelo de zapatilla universal para la fascitis plantar.
En general, conviene utilizar un calzado cómodo que permita realizar la actividad diaria sin aumentar claramente los síntomas.
Las plantillas o soportes plantares pueden proporcionar alivio en algunos casos, especialmente como parte de un tratamiento combinado. Pueden ser prefabricadas o personalizadas según las necesidades individuales.
Su función no debería explicarse simplemente como “corregir la pisada”: el objetivo es modificar temporalmente la carga y mejorar la tolerancia durante la actividad.
Tratamiento farmacológico
Los analgésicos o antiinflamatorios pueden utilizarse en determinadas personas para controlar temporalmente el dolor, siempre teniendo en cuenta los antecedentes médicos, las posibles contraindicaciones y la indicación de un profesional sanitario.
No modifican por sí solos los factores que mantienen el problema ni sustituyen a la recuperación progresiva de la capacidad del pie.
Infiltraciones con corticoides y otras opciones médicas
Cuando el dolor persiste pese a un tratamiento conservador adecuado, un médico puede valorar determinadas infiltraciones u otras intervenciones.
Las infiltraciones con corticoides pueden producir alivio a corto plazo en algunos casos, pero deben utilizarse con criterio porque también existen riesgos, como lesiones de la fascia o alteraciones de la almohadilla grasa del talón.
Otras opciones, como las infiltraciones de plasma rico en plaquetas (PRP), se utilizan en algunos pacientes, aunque su indicación y beneficio no son uniformes para todos los casos.
Estas decisiones corresponden a una valoración médica individual.
Cuándo puede valorarse cirugía
La cirugía se reserva para casos poco frecuentes y persistentes en los que el dolor continúa limitando de forma importante la actividad pese a haber realizado un tratamiento conservador suficientemente completo.
Antes de plantearla, es especialmente importante revisar:
- que el diagnóstico sea correcto;
- cuánto limita realmente el problema;
- qué tratamientos se han realizado;
- durante cuánto tiempo;
- y si existen otras causas de dolor de talón.
Por tanto, tener fascitis plantar durante varios meses no significa automáticamente necesitar cirugía.
⚠️ Aviso importante
No todas las opciones de tratamiento son adecuadas para todos los casos. La elección depende de los síntomas, el tiempo de evolución, la actividad y la respuesta a las medidas conservadoras.
Ejercicios para la fascitis plantar
Los ejercicios para la fascitis plantar buscan mejorar la tolerancia de la fascia, la fuerza del pie y la capacidad de la pierna para soportar carga. No existe un único ejercicio imprescindible: la elección depende del dolor y del nivel de actividad.

Estiramiento de fascia plantar y gemelos
Algunas opciones habituales son:
- estiramiento específico de la fascia plantar, llevando suavemente los dedos del pie hacia arriba;
- estiramiento de gemelos y sóleo, especialmente si existe rigidez de tobillo;
- movilidad suave del pie y tobillo antes de los primeros pasos de la mañana.
Estos ejercicios pueden ser útiles para reducir la sensación de tirantez, pero no deberían ser el único componente del tratamiento.
Fortalecimiento progresivo
El trabajo de fuerza permite aumentar progresivamente la capacidad del pie y de la pierna.
Puede incluir:
- elevaciones de talón;
- trabajo de fuerza de gemelos y sóleo;
- ejercicios de musculatura intrínseca del pie;
- progresiones de apoyo y equilibrio;
- ejercicios adaptados al retorno a caminar, correr o saltar.
La dificultad debe aumentar de forma gradual según la respuesta de los síntomas.
Qué ejercicios conviene limitar temporalmente
No suele ser necesario prohibir movimientos de forma permanente, pero puede ser útil reducir temporalmente:
- saltos repetidos;
- carrera si aumenta claramente el dolor;
- ejercicios con mucha carga sobre el antepié o el talón;
- grandes aumentos de volumen o intensidad;
- actividades que provoquen una respuesta de dolor intensa y sostenida después.
La clave es modificar la carga, no eliminar toda actividad.
⚠️ Aviso importante
No todos los ejercicios son adecuados para todos los casos o fases. Una valoración profesional es clave.
¿Cuánto tarda en curarse la fascitis plantar?
Una de las preguntas más frecuentes es cuánto tiempo dura la recuperación. La respuesta depende de la fase del problema y de cómo se gestione la carga. En la mayoría de los casos, la fascitis plantar mejora con un tratamiento adecuado, pero el proceso suele requerir semanas o meses. No existe un plazo único: no todos los casos son iguales ni evolucionan al mismo ritmo.
Tiempos orientativos de recuperación
De forma general, la evolución suele seguir un patrón progresivo:
| Fase de recuperación | Tiempo aproximado | Qué suele ocurrir |
|---|---|---|
| Fase inicial | 2–4 semanas | Disminuye el dolor más intenso, especialmente al levantarse |
| Mejora funcional | 4–8 semanas | Mayor tolerancia a la carga y a la actividad diaria |
| Recuperación avanzada | 8–12 semanas | Dolor leve o puntual, mejora clara de la función |
| Casos persistentes | > 3 meses | Requieren ajuste del tratamiento y seguimiento más prolongado |
Estos plazos son orientativos y no implican una mejoría lineal.
Factores que influyen en la evolución
La duración del proceso depende de varios factores:
- Tiempo que llevas con dolor antes de iniciar tratamiento.
- Nivel de actividad diaria o deportiva.
- Capacidad del tejido para adaptarse a la carga progresiva.
- Adherencia al ejercicio pautado.
- Presencia de factores biomecánicos asociados.
Una fascitis plantar reciente suele responder más rápido que un cuadro cronificado. Ajustar el tratamiento según la evolución es clave para evitar recaídas y favorecer una recuperación funcional sólida.
¿La fascitis plantar se cura sola?
En algunos casos leves, la fascitis plantar puede mejorar con el tiempo si disminuye la carga que está irritando el tejido. Sin embargo, esperar sin modificar ningún factor no garantiza la recuperación.
Si el dolor persiste, reaparece con frecuencia o limita caminar, trabajar o hacer deporte, conviene revisar la carga, el ejercicio, el calzado y otros factores que puedan estar manteniendo los síntomas.
¿Qué puedo hacer para aliviar el dolor de fascitis plantar?
Para aliviar el dolor de la fascitis plantar suele ser más útil combinar adaptación de la carga, movimiento tolerable, calzado cómodo y ejercicios adecuados que depender de una única medida.

El objetivo es reducir temporalmente la irritación sin caer en un reposo absoluto prolongado.
Qué hacer al levantarse por la mañana
Como el dolor suele ser más intenso en los primeros pasos, puede ayudar:
- mover suavemente el tobillo antes de apoyar;
- realizar un estiramiento suave de la fascia plantar y los gemelos;
- evitar apoyar de forma brusca al levantarse;
- utilizar un calzado cómodo si caminar descalzo aumenta claramente las molestias.
El frío local puede proporcionar alivio temporal en algunas personas, aunque no es imprescindible ni modifica por sí solo la evolución del problema.
Cómo adaptar caminatas, trabajo y deporte
No siempre es necesario dejar de caminar o hacer ejercicio.
Puede ser útil ajustar:
- distancia recorrida;
- tiempo de pie;
- ritmo;
- frecuencia de entrenamiento;
- volumen de carrera o saltos;
- pausas durante la jornada laboral.
Si una actividad aumenta claramente el dolor y este se mantiene durante horas después, conviene reducir temporalmente la dosis y volver a progresar de forma gradual.
Cuándo reducir temporalmente la carga
Conviene bajar el nivel de actividad cuando:
- el dolor aumenta de forma marcada durante la actividad;
- las molestias empeoran claramente al día siguiente;
- caminar o trabajar se vuelve cada vez más limitante;
- aparece un repunte persistente tras aumentar demasiado rápido la carga.
Reducir carga no significa dejar de moverse por completo. La idea es encontrar un nivel tolerable y progresar desde ahí.
⚠️ Recomendación práctica
Una forma sencilla de valorar si estás aumentando la carga demasiado rápido es observar cómo responde el pie a la mañana siguiente. Si después de aumentar caminatas, carrera o ejercicios el dolor de los primeros pasos aumenta claramente respecto a días anteriores, puede indicar que la carga ha sido excesiva.
En ese caso, suele ser más útil reducir temporalmente el volumen, la intensidad o la frecuencia que suspender toda actividad. El objetivo es encontrar una dosis que el pie tolere y avanzar desde ahí.
¿Qué pasa si la fascitis plantar no mejora?
Si el dolor persiste pese a varias semanas de tratamiento o limita cada vez más la actividad, conviene revisar la evolución y confirmar que el diagnóstico sea correcto.
Cuándo acudir al médico
Es recomendable consultar si:
- el dolor persiste o empeora;
- limita caminar o trabajar;
- aparece dolor intenso en reposo o por la noche;
- hay inflamación importante, enrojecimiento o calor;
- aparecen hormigueos, pérdida de sensibilidad o debilidad;
- existe dificultad importante para apoyar el pie.
Cuándo conviene revisar el diagnóstico
Si el patrón no encaja con una fascitis plantar típica o la evolución no es la esperada, puede ser necesario descartar otras causas de dolor en el talón, como una fractura por estrés, irritación nerviosa, alteraciones de la almohadilla grasa o tendinopatías próximas.
En estos casos, no se trata de hacer más tratamiento, sino de comprobar si la causa del dolor es realmente la fascia plantar.
Tratamiento de la fascitis plantar en Barcelona
El tratamiento de la fascitis plantar debe adaptarse a los síntomas, la tolerancia a la carga y las necesidades de cada persona. No todos los casos requieren las mismas técnicas ni evolucionan al mismo ritmo.

Valoración individual
En nuestro centro de fisioterapia en Barcelona, la valoración puede incluir:
- localización y comportamiento del dolor;
- movilidad del pie y del tobillo;
- fuerza y capacidad de carga;
- tolerancia al caminar, correr o permanecer de pie;
- actividad laboral y deportiva;
- factores que puedan estar manteniendo los síntomas.
El objetivo es identificar qué limita realmente al paciente y qué aspectos pueden modificarse.
Tratamiento progresivo
El tratamiento puede combinar ejercicio terapéutico, adaptación de carga, educación y fisioterapia, incorporando otras técnicas cuando estén indicadas.
La progresión se ajusta según la respuesta del pie, evitando tanto el reposo prolongado como aumentos de actividad demasiado rápidos.
Objetivos de la rehabilitación
La rehabilitación busca:
- reducir el impacto del dolor en la vida diaria;
- mejorar la capacidad del pie para soportar carga;
- recuperar la tolerancia a caminar, trabajar o hacer deporte;
- progresar de forma segura hacia la actividad habitual.
El objetivo no es seguir un protocolo rígido, sino recuperar la función de forma progresiva según la evolución de cada caso.
Preguntas frecuentes sobre fascitis plantar
No existe una única solución. Lo más útil suele ser combinar adaptación de carga, ejercicio progresivo, calzado cómodo y fisioterapia según los síntomas y la evolución. En casos persistentes pueden valorarse otras opciones.
Sí, en muchos casos se puede caminar si el dolor es tolerable. Conviene ajustar distancia, ritmo y tiempo de pie si las molestias aumentan claramente durante la actividad o al día siguiente.
No existe un modelo universal. Lo más importante es que el calzado resulte cómodo, estable y bien tolerado durante la actividad diaria. Los cambios bruscos de calzado pueden aumentar temporalmente los síntomas.
Pueden ayudar a algunas personas a reducir molestias o modificar la carga, pero no son imprescindibles en todos los casos. Su utilidad depende de los síntomas, la actividad y la respuesta individual.
Referencias clínicas
- Martin RL, et al. Heel Pain—Plantar Fasciitis: Revision 2023. J Orthop Sports Phys Ther. 2023;53(12):CPG1–CPG39.
- Rathleff MS, et al. High-load strength training improves outcome in patients with plantar fasciitis: A randomized controlled trial with 12-month follow-up. Scand J Med Sci Sports. 2015;25(3):e292–e300.
- Buchbinder R. Plantar Fasciitis. N Engl J Med. 2004;350(21):2159–2166.
Aviso médico
La información de este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento individualizado realizado por un profesional sanitario.
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María Pérez Rubio
Directora
Fisioterapeuta especializada en neurorrehabilitación
y terapia manual ortopédica.
Colegiada nº 12607
