La hipercifosis es el aumento excesivo de la curvatura dorsal o torácica de la columna. Puede dar aspecto de espalda encorvada y, en algunos casos, se describe como “chepa” o joroba. No siempre causa dolor, pero puede asociarse a rigidez, fatiga muscular o molestias dorsales. Cuando hay síntomas o limitación, la mejora funcional puede requerir semanas o meses y depende de si es postural o estructural, la movilidad, la fuerza, la edad y el tratamiento.
Hipercifosis: resumen rápido
| Aspecto | Información |
|---|---|
| Qué es | Aumento excesivo de la curva dorsal o torácica de la columna |
| Cómo se ve | Espalda encorvada o aumento visible de la curva en la parte alta de la espalda |
| Tipos principales | Hipercifosis postural o flexible e hipercifosis estructural |
| Síntomas habituales | Rigidez, fatiga muscular, dolor dorsal o limitación de movilidad |
| Factores asociados | Hábitos mantenidos, sedentarismo o debilidad muscular en formas posturales; cambios asociados a la edad, osteoporosis o enfermedad de Scheuermann en formas estructurales |
| Diagnóstico | Exploración postural, valoración de movilidad y radiografía si es necesaria |
| Tratamiento | Fisioterapia, ejercicio terapéutico, movilidad torácica, fortalecimiento y cambios de hábitos |
| Ejercicios | Movilidad dorsal, fortalecimiento de espalda, trabajo escapular y apertura torácica |
| Respiración | En hipercifosis marcadas o avanzadas puede influir en la mecánica respiratoria |
| Evolución | Depende de si la curva es flexible o estructural y de la respuesta al tratamiento |
Contenido
¿Qué es la hipercifosis?
La hipercifosis es el aumento excesivo de la curvatura dorsal o torácica de la columna. La espalda no es recta: tiene curvas normales que ayudan a repartir las cargas y facilitar el movimiento.

Puede existir con o sin dolor. Su importancia clínica depende de si la curva es flexible o estructural, de la movilidad, de los síntomas y de cómo influye en la función diaria.
Diferencia entre cifosis normal e hipercifosis
La cifosis es una curva normal de la columna dorsal. Hablamos de hipercifosis cuando esa curva está aumentada respecto a lo esperable.
Esto no significa necesariamente que haya dolor o gravedad. Lo importante es valorar si la curvatura es flexible o estructural, si hay síntomas y cómo responde la columna al movimiento.
Hipercifosis dorsal o torácica: qué significa
La hipercifosis dorsal suele localizarse en la zona dorsal o torácica, es decir, en la parte media y alta de la espalda. Cuando la curvatura aumentada se localiza en la espalda alta, también puede describirse como cifosis dorsal aumentada o hipercifosis torácica.
Esta zona se relaciona con la movilidad de las costillas, los hombros y el cuello. Por eso, cuando la columna torácica está rígida, puede influir en la dificultad para extender la espalda o en la fatiga al mantener posturas.
¿Es lo mismo hipercifosis que chepa, joroba o espalda encorvada?
No exactamente. “Chepa”, “joroba” o “espalda encorvada” son formas coloquiales de describir una postura o una curvatura visible, pero no explican por sí solas la causa ni la gravedad.
La hipercifosis debe valorarse según la curva dorsal, la movilidad, la fuerza, los síntomas y si es postural o estructural. Dos personas con una espalda parecida pueden necesitar enfoques distintos.
¿Cuáles son los síntomas de la hipercifosis?
Los síntomas de la hipercifosis dependen de si la curva es flexible o estructural, del grado de rigidez dorsal y de cómo afecta a la función diaria. Puede existir sin dolor, pero en algunas personas se asocia a postura encorvada, rigidez, fatiga muscular o molestias en la espalda.

Curvatura dorsal aumentada y postura encorvada
El signo más visible suele ser un aumento de la curva en la parte alta o media de la espalda. La persona puede notar la espalda más encorvada, dificultad para “enderezarse” o una postura más cerrada al estar sentada o de pie.
Esto no siempre implica gravedad. Lo importante es valorar si la curvatura es flexible, si mejora con el movimiento y si se acompaña de dolor, rigidez o limitación funcional.
Dolor dorsal, rigidez o fatiga muscular
La hipercifosis puede asociarse a dorsalgia, rigidez o fatiga muscular, especialmente al mantener posturas durante mucho tiempo, trabajar sentado o cargar peso.
Algunas personas también perciben la molestia como un dolor en la parte alta de la espalda, sobre todo cuando la musculatura dorsal y escapular trabaja en exceso.
Limitación de movilidad torácica y respiración en casos avanzados
La hipercifosis puede reducir la movilidad de la zona torácica, sobre todo en extensión y rotación. Esto puede dificultar gestos como abrir el pecho, levantar los brazos o girar el tronco.
En hipercifosis marcadas o avanzadas, la rigidez torácica puede influir en la mecánica respiratoria. Aun así, la falta de aire o la presión torácica pueden tener otras causas y no deben atribuirse automáticamente a la hipercifosis.
¿Puede coexistir con molestias en el cuello o la zona lumbar?
La hipercifosis puede coexistir con molestias cervicales o lumbares y con adaptaciones posturales, aunque no siempre es la causa directa del dolor. Si la cabeza se adelanta o la zona dorsal pierde movilidad, puede aparecer cervicalgia, rigidez o sensación de carga en el cuello.
En la zona lumbar también pueden aparecer molestias, especialmente si aparecen adaptaciones compensatorias. Aun así, no toda lumbalgia se debe a una hipercifosis, por eso conviene valorar la columna en conjunto y no solo la zona dorsal.
¿Qué tipos y grados de hipercifosis existen?
La hipercifosis puede clasificarse según su flexibilidad, su origen y la magnitud de la curva. Esta diferencia es importante porque no se aborda igual una hipercifosis postural que una hipercifosis estructural.
También se puede hablar de curvas leves, moderadas o severas, pero no existe una clasificación universal que sirva para todos los casos. El ángulo debe interpretarse junto con la edad, la rigidez, los síntomas, la función y el origen de la curva.
Hipercifosis postural o flexible
La hipercifosis postural o flexible suele relacionarse con hábitos mantenidos, sedentarismo, falta de fuerza o baja movilidad torácica. En estos casos, la curva puede mejorar parcialmente cuando la persona cambia de posición o intenta extender la espalda.
Suele responder mejor al trabajo activo: movilidad torácica, fortalecimiento de la espalda, control postural y cambios de hábitos.
Hipercifosis estructural
La hipercifosis estructural se relaciona con cambios en la forma de las vértebras o en la estructura de la columna. Puede aparecer en adolescentes, como en la enfermedad de Scheuermann, o en personas mayores por osteoporosis, fracturas vertebrales u otros cambios óseos.
En estos casos, la curva suele ser menos flexible. El tratamiento puede mejorar el dolor, la movilidad y la función, aunque no siempre cambia de forma importante la estructura de la curva.
Hipercifosis leve, moderada o severa
El grado de hipercifosis se valora mediante la exploración clínica y, cuando es necesario, una radiografía con medición del ángulo de Cobb.
Una curva más marcada o rígida puede asociarse a más limitación, pero el ángulo por sí solo no determina los síntomas ni el tratamiento. También importan la movilidad, el dolor, la fuerza y la repercusión en la vida diaria.
Tabla resumen según tipo, grado y enfoque terapéutico
| Aspecto | Características habituales | Enfoque habitual |
|---|---|---|
| Postural o flexible | La curva mejora parcialmente al corregir la postura o moverse | Ejercicio, movilidad torácica, fuerza y cambios de hábitos |
| Estructural | La curva es menos flexible y puede relacionarse con cambios vertebrales | Valoración clínica, ejercicio adaptado y seguimiento según el caso |
| Curva leve | Menor aumento de la curva, con o sin síntomas | Depende de la rigidez, los síntomas y la función |
| Curva moderada | Aumento mayor de la curva, a veces con más rigidez o fatiga | Se adapta según movilidad, dolor, origen y objetivos |
| Curva severa | Curva más marcada, posible mayor limitación o deformidad visible | Requiere valoración individual y seguimiento si hay síntomas o progresión |
¿Por qué aparece la hipercifosis?
La hipercifosis puede aparecer por una combinación de factores posturales, musculares, estructurales y relacionados con la edad. No siempre hay una única causa, y no debe entenderse solo como “mala postura”.

En muchos casos, lo importante es diferenciar si la curva es flexible y modificable o si existe un componente estructural que requiere una valoración más específica.
Hábitos posturales mantenidos y sedentarismo
Las posturas mantenidas durante muchas horas pueden favorecer la rigidez en la zona dorsal, especialmente si se combinan con poca movilidad y largos periodos sentado.
Trabajar frente a pantallas, estudiar muchas horas o pasar mucho tiempo en una postura encorvada no provoca siempre hipercifosis, pero puede contribuir a que la espalda pierda capacidad de extensión y se fatigue antes.
Fuerza, resistencia y actividad física
Una menor fuerza o resistencia de la musculatura dorsal, escapular y del tronco puede influir en la capacidad para mantener una postura erguida durante el día.
Por eso, en muchas hipercifosis flexibles, el tratamiento no se basa solo en “ponerse recto”, sino en mejorar la movilidad,la fuerza y la tolerancia postural.
Edad, osteoporosis y cambios vertebrales
Con la edad pueden aparecer cambios en la columna que influyen en la curvatura dorsal. La pérdida de movilidad, la disminución de fuerza y algunos cambios vertebrales pueden favorecer una postura más encorvada.
En personas mayores, la osteoporosis en la columna puede favorecer cambios vertebrales o fracturas que aumenten la curvatura dorsal.
Enfermedad de Scheuermann y otras causas estructurales
La enfermedad de Scheuermann es una causa estructural de hipercifosis que suele aparecer durante el crecimiento. En estos casos, algunas vértebras adoptan una forma más acuñada, lo que puede aumentar la curva dorsal.
También pueden existir otras causas estructurales o médicas. Cuando la curvatura progresa, aparece dolor importante o hay pérdida de función, conviene una valoración clínica para orientar el diagnóstico y el tratamiento.
¿Cómo se diagnostica la hipercifosis?
La hipercifosis se diagnostica mediante una valoración de la postura, la movilidad de la columna y los síntomas. En algunos casos basta con la exploración física; en otros, puede ser necesaria una radiografía para medir la curva y valorar si existe un componente estructural.

No se diagnostica solo por “ver la espalda encorvada”. También importa saber si la curva es flexible, si progresa, si hay dolor, rigidez o pérdida de función.
Exploración postural y movilidad de la columna
La exploración suele valorar la postura de pie, sentado y en movimiento. Se observa la curva dorsal, la posición de la cabeza y los hombros, la movilidad torácica y la capacidad para extender la espalda.
En la exploración también conviene observar si existen asimetrías o desviaciones asociadas, como una escoliosis, que pueden modificar la postura global.
¿Cuándo es suficiente la exploración física?
La exploración física puede ser suficiente cuando la hipercifosis es leve, flexible, no progresa y no se acompaña de dolor importante, pérdida de fuerza u otros signos de alerta.
En estos casos, la valoración ayuda a orientar el tratamiento con ejercicio terapéutico, movilidad, fuerza y cambios de hábitos, sin necesidad de pedir pruebas de imagen de entrada.
Medición del ángulo de Cobb en radiografía
Cuando se necesita cuantificar la curva, la radiografía permite medir el ángulo de Cobb y observar si existen cambios vertebrales asociados. Esta medición ayuda a valorar la magnitud de la hipercifosis y orientar el seguimiento.
Aun así, el ángulo no determina por sí solo la gravedad ni la flexibilidad de la curva. La flexibilidad se valora principalmente en la exploración física y, en casos concretos, con proyecciones radiográficas específicas. Debe interpretarse junto con la edad, la rigidez, los síntomas, el origen de la curva y la repercusión funcional.
Cuándo conviene una valoración médica
Conviene una valoración médica si la curvatura progresa, aparece dolor intenso, hay antecedentes de osteoporosis, traumatismo, pérdida de fuerza, síntomas neurológicos o limitación importante.
También es recomendable en adolescentes con aumento claro de la curva, sospecha de enfermedad de Scheuermann o cuando se plantea radiografía, corsé u otro seguimiento específico.
¿Cómo se trata la hipercifosis?
El tratamiento de la hipercifosis depende de si la curva es postural o estructural, de la edad, la rigidez, el dolor y la repercusión funcional. En muchos casos, el abordaje inicial es conservador e incluye educación, ejercicio terapéutico y seguimiento progresivo.

El objetivo no es “poner la espalda recta” de forma forzada, sino mejorar la movilidad torácica, la fuerza, la tolerancia postural y la función diaria.
Educación postural y cambios de hábitos
La educación postural ayuda a entender qué posturas aumentan la carga sobre la zona dorsal y cómo introducir cambios realistas durante el día.
No se trata de mantener una postura rígida todo el tiempo, sino de alternar posiciones, hacer pausas activas, adaptar el puesto de trabajo y reducir periodos largos en una misma postura.
Fisioterapia y ejercicio terapéutico
Un plan de fisioterapia puede ayudar a mejorar la movilidad torácica, la fuerza de la espalda y la tolerancia a las actividades diarias.
El ejercicio terapéutico suele adaptarse según la flexibilidad de la curva, los síntomas y los objetivos de cada persona. En una hipercifosis flexible, el trabajo activo suele tener más margen de mejora; en una estructural, el objetivo puede centrarse más en dolor, movilidad y función.
Movilidad torácica y fortalecimiento
El trabajo de movilidad torácica busca mejorar la extensión y la rotación de la zona dorsal. Puede combinarse con ejercicios de fortalecimiento de extensores dorsales, musculatura escapular, hombros y tronco.
Este enfoque ayuda a que la espalda tolere mejor las posturas mantenidas, el trabajo sentado, la actividad física y los gestos del día a día.
Corsé: cuándo puede estar indicado
El corsé puede estar indicado en algunos adolescentes en crecimiento, especialmente si existe una hipercifosis estructural, progresiva o asociada a enfermedad de Scheuermann.
Su indicación debe realizarla un especialista, teniendo en cuenta la edad, el grado de la curva, el crecimiento restante y la evolución. En adultos, su uso suele tener objetivos distintos y debe valorarse de forma individual.
Cirugía: casos excepcionales
La cirugía se reserva para casos excepcionales de hipercifosis severa, progresiva o con síntomas importantes que no responden al tratamiento conservador.
También puede valorarse si existen alteraciones neurológicas, deformidad estructural marcada o limitación funcional relevante. No es el abordaje habitual y requiere una valoración médica especializada.
Ejercicios para la hipercifosis
Los ejercicios para la hipercifosis suelen centrarse en mejorar la movilidad dorsal, fortalecer la musculatura de la espalda y favorecer una postura más funcional. No buscan forzar la columna, sino recuperar capacidad de movimiento, fuerza y tolerancia a las actividades diarias.
Movilidad dorsal o torácica
La movilidad dorsal ayuda a mejorar la extensión y la rotación de la parte media y alta de la espalda. Puede ser útil cuando la hipercifosis se acompaña de rigidez o sensación de espalda bloqueada.
Algunos ejercicios habituales son las extensiones torácicas suaves, la movilidad en cuadrupedia o las rotaciones dorsales controladas. Deben realizarse sin dolor intenso y evitando compensar en exceso con el cuello o la zona lumbar.
Fortalecimiento de extensores dorsales
Los extensores dorsales ayudan a sostener la columna y a mejorar la tolerancia a posturas mantenidas. En personas con hipercifosis flexible, este trabajo puede ser especialmente útil dentro de un plan progresivo.
Se pueden incluir ejercicios como extensiones suaves de tronco, trabajo en prono o variantes de remo adaptadas. Lo importante es progresar según la fuerza, la movilidad y la respuesta de los síntomas.
Trabajo de escápulas y hombros
La posición de los hombros y las escápulas influye en la postura de la parte alta de la espalda. Por eso, el trabajo escapular suele combinarse con ejercicios de movilidad torácica y fortalecimiento dorsal.
Pueden utilizarse ejercicios de retracción escapular, remos con goma o trabajo de control de hombros. El objetivo no es “echar los hombros hacia atrás” de forma rígida, sino mejorar el control y la resistencia muscular.
Estiramiento de pectorales y apertura torácica
Cuando hay sensación de hombros adelantados o rigidez en la parte anterior del tórax, pueden incluirse estiramientos suaves de pectorales y ejercicios de apertura torácica.
Estos ejercicios deben hacerse de forma progresiva, sin forzar la zona cervical ni provocar dolor. Suelen combinarse con fortalecimiento de la espalda para que la mejora no dependa solo del estiramiento.
Ejercicios que conviene adaptar según el caso
Algunos ejercicios pueden necesitar adaptación si hay dolor, osteoporosis, enfermedad de Scheuermann, rigidez importante o antecedentes de fracturas vertebrales. También conviene ajustar la carga en adolescentes, personas mayores o pacientes con síntomas cervicales o lumbares asociados.
En general, se deben evitar ejercicios que aumenten el dolor, generen sensación de presión excesiva u obliguen a compensar con el cuello o la zona lumbar. La progresión debe basarse en la tolerancia, la movilidad y los objetivos de cada persona.
⚠️ Aviso importante
No todos los ejercicios son adecuados para todos los casos o fases. Una valoración profesional es clave.
Hipercifosis e hiperlordosis: ¿qué relación tienen?
La hipercifosis y la hiperlordosis son cambios en las curvas de la columna, pero no son lo mismo. La hipercifosis afecta sobre todo a la curva dorsal o torácica, mientras que la hiperlordosis suele referirse al aumento de la curva lumbar.
Pueden coexistir en una misma persona, pero no siempre una curva causa la otra. Lo importante es valorar la columna en conjunto: movilidad, postura, fuerza, dolor y función.
Cómo se compensan las curvas de la columna
La columna funciona como una cadena de curvas relacionadas entre sí. Cuando una zona pierde movilidad o adopta una posición mantenida, otras regiones pueden adaptarse para mantener el equilibrio postural.
En algunos casos, una hiperlordosis lumbar puede aparecer junto a una postura dorsal encorvada, pero ambas curvas deben valorarse dentro del conjunto de la columna.
Diferencia entre hipercifosis, hiperlordosis y rectificación
- La hipercifosis es el aumento de la curva dorsal o torácica. Suele observarse como una espalda más encorvada en la parte media o alta.
- La hiperlordosis es el aumento de una curva lordótica, habitualmente en la zona lumbar. Puede dar una apariencia de mayor arqueo en la parte baja de la espalda.
- La rectificación significa una disminución o pérdida parcial de una curva normal. Por eso, no debe confundirse con hipercifosis ni con hiperlordosis: son patrones diferentes.
¿Se puede corregir una hipercifosis?
La hipercifosis puede mejorar en muchos casos, pero la evolución depende de si la curva es flexible o estructural. No siempre se trata de “corregir” la forma de la espalda, sino de mejorar la movilidad, la fuerza, el dolor y la función.
Cuándo puede mejorar con ejercicio y fisioterapia
Las hipercifosis posturales o flexibles suelen tener más margen de mejora con ejercicio terapéutico, movilidad torácica, fortalecimiento dorsal y cambios de hábitos.
La fisioterapia puede ayudar a recuperar la capacidad de extensión, mejorar el control postural y reducir la fatiga asociada al mantener determinadas posiciones.
Cuándo la curva es más estructural
Cuando la hipercifosis se relaciona con cambios vertebrales, enfermedad de Scheuermann, osteoporosis o fracturas, la curva suele ser menos modificable.
En estos casos, el objetivo puede centrarse en mejorar el dolor, la movilidad, la fuerza y la tolerancia a la actividad, más que en cambiar de forma importante la curvatura.
Factores que influyen en la evolución
La evolución depende de la edad, la rigidez, el grado de la curva, los síntomas, la fuerza muscular, la actividad física y la constancia con el tratamiento.
También influye si existe progresión, dolor importante o una causa estructural que requiera seguimiento médico.
¿Cómo prevenir que la hipercifosis empeore?
Para reducir el riesgo de rigidez, pérdida funcional o progresión según el caso, conviene mantener la columna dorsal móvil, fortalecer la espalda y evitar pasar demasiadas horas en la misma postura. En las hipercifosis estructurales, estas medidas pueden ayudar, pero no sustituyen el seguimiento médico cuando es necesario.
Mantener la movilidad torácica
Mantener la movilidad torácica ayuda a conservar la capacidad de extensión y rotación de la parte media y alta de la espalda.
Pueden incluirse ejercicios suaves de movilidad dorsal, respiración con apertura torácica y movimientos controlados que no provoquen dolor.
Fortalecer la espalda y la musculatura escapular
El fortalecimiento de los extensores dorsales, los hombros y la musculatura escapular puede mejorar la tolerancia postural y la función diaria.
No se trata de mantener la espalda rígida, sino de que la musculatura tenga suficiente fuerza y resistencia para sostener mejor las actividades habituales.
Evitar las posturas mantenidas durante demasiado tiempo
Permanecer muchas horas sentado o en una postura encorvada puede favorecer la rigidez y la fatiga. Hacer pausas, cambiar de posición y moverse durante el día suele ser más útil que intentar estar “recto” todo el tiempo.
Si la curva progresa o existe osteoporosis, una fractura vertebral o la enfermedad de Scheuermann, el ejercicio debe formar parte de un enfoque individualizado y no sustituye la valoración médica ni el seguimiento adecuado.
Tratamiento de la hipercifosis en Barcelona
Si buscas tratamiento para la hipercifosis en Barcelona, el primer paso no es aplicar una técnica concreta, sino realizar una valoración individual que permita entender si la curva es postural o flexible, o si tiene un componente estructural. También es importante valorar qué movilidad conserva la columna dorsal y cómo influye en el dolor, la postura o la actividad diaria.

Valoración inicial
La valoración inicial permite definir:
- El tipo de hipercifosis: flexible o estructural
- La movilidad de la columna dorsal y la capacidad de extensión
- El nivel de dolor, rigidez o fatiga muscular
- La fuerza de la espalda y de la musculatura escapular
- La posible relación con el cuello, los hombros o la zona lumbar
- Los objetivos funcionales reales: trabajar, entrenar, estudiar o realizar las actividades diarias con menos limitación
Esta información ayuda a definir el plan de tratamiento.
Tratamiento con fisioterapia y ejercicio
El tratamiento suele combinar la fisioterapia, el ejercicio terapéutico, la movilidad torácica y el fortalecimiento de la espalda. La progresión debe ajustarse según la edad, la rigidez, los síntomas y la respuesta de cada persona.
En nuestra clínica de fisioterapia en Barcelona, el abordaje puede ayudar a adaptar los ejercicios y las cargas para mejorar la movilidad, la fuerza y la tolerancia postural sin forzar la columna.
Criterio clínico
El criterio clínico es clave para decidir qué ejercicios son adecuados, cuándo modificar la carga y cuándo conviene una valoración médica o una prueba de imagen.
Esto es especialmente importante si existe osteoporosis, una fractura vertebral, la enfermedad de Scheuermann, una curva progresiva o síntomas importantes. El objetivo es mejorar la función y la seguridad en las actividades diarias, sin prometer una corrección completa de la curva.
Preguntas frecuentes sobre la hipercifosis
La cifosis es una curva normal de la columna dorsal. La hipercifosis aparece cuando esa curva está aumentada respecto a lo esperable. No siempre causa dolor, pero puede asociarse a rigidez, postura encorvada o fatiga muscular.
Depende del tipo de curva. Una hipercifosis postural o flexible puede mejorar con ejercicio, fisioterapia y cambios de hábitos. Si la curva es estructural, el objetivo suele ser mejorar la movilidad, el dolor y la función, aunque la forma de la columna no siempre cambia de manera importante.
Suelen utilizarse ejercicios de movilidad torácica, fortalecimiento de la espalda, trabajo de la musculatura escapular y estiramientos suaves de pectorales. Deben adaptarse al tipo de hipercifosis, la edad, la rigidez y los síntomas.
La hipercifosis puede coexistir con molestias cervicales o lumbares, pero no siempre es la causa directa. La columna funciona como un conjunto, por eso conviene valorar la movilidad dorsal, la posición del cuello, la zona lumbar y los síntomas de cada persona.
El corsé puede estar indicado en algunos adolescentes en crecimiento, sobre todo si hay una hipercifosis estructural o progresiva, como en ciertos casos de enfermedad de Scheuermann. Su uso debe indicarlo un especialista según la edad, la magnitud de la curva y la evolución.
La radiografía puede ser útil si la curva progresa, hay dolor importante, sospecha de cambios vertebrales, osteoporosis, enfermedad de Scheuermann o dudas diagnósticas. Permite medir el ángulo de Cobb, pero el resultado debe interpretarse junto con la exploración y los síntomas.
Referencias clínicas
- Kado DM, Prenovost K, Crandall C. Narrative review: hyperkyphosis in older persons. Annals of Internal Medicine. 2007;147(5):330-338.
- Bansal S, Katzman WB, Giangregorio LM. Exercise for improving age-related hyperkyphotic posture: a systematic review. Archives of Physical Medicine and Rehabilitation. 2014;95(1):129-140.
- Katzman WB, Vittinghoff E, Lin F, et al. Targeted spine strengthening exercise and posture training program to reduce hyperkyphosis in older adults: results from the SHEAF randomized controlled trial. Osteoporosis International. 2017;28(10):2831-2841.
- Sardar ZM, Ames RJ, Lenke LG. Scheuermann’s Kyphosis: Diagnosis, Management, and Selecting Fusion Levels. Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons. 2019;27(10):e462-e472.
Aviso médico
La información de este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento individualizado realizado por un profesional sanitario.
Imágenes: Diseñadas por Magnific.

María Pérez Rubio
Directora
Fisioterapeuta especializada en neurorrehabilitación
y terapia manual ortopédica.
Colegiada nº 12607
