Lumbalgia: causas, síntomas y tratamiento del dolor lumbar

Fisioterapeuta aplicando terapia manual en la zona lumbar a paciente con lumbalgia en camilla

La lumbalgia es el dolor localizado en la parte baja de la espalda, también llamado dolor lumbar o lumbago. Puede aparecer de forma repentina o progresiva y, en muchos casos, no existe una única lesión estructural que explique el dolor. Aunque puede limitar bastante el movimiento, la mayoría de los episodios no son graves y mejoran en días o semanas. La evolución depende de la duración, los síntomas, la actividad y otros factores individuales.

Lumbalgia: resumen rápido

AspectoInformación
Qué esDolor localizado en la parte baja de la espalda
SíntomasDolor lumbar, rigidez y dificultad para moverse
CausasA menudo es inespecífica y pueden influir carga, actividad y distintos factores musculoesqueléticos e individuales
TiposAguda, subaguda o crónica según su duración
TratamientoMantener actividad tolerable, ejercicio terapéutico y fisioterapia cuando está indicada
DuraciónMuchos episodios mejoran en días o semanas, aunque algunos pueden prolongarse

¿Qué es la lumbalgia o dolor de espalda baja?

La lumbalgia es el dolor localizado en la parte baja de la espalda, entre las costillas inferiores y los glúteos. Puede aparecer de forma repentina o progresiva y acompañarse de rigidez o dificultad para moverse.

Paciente con dolor de espalda baja mientras la fisioterapeuta explora la zona lumbar

En muchos casos se trata de una lumbalgia inespecífica, es decir, no puede atribuirse el dolor a una única lesión o estructura concreta.

Qué ocurre en la zona lumbar

La región lumbar está formada por:

  • Vértebras y articulaciones.
  • Discos intervertebrales.
  • Ligamentos.
  • Músculos y tendones.
  • Estructuras nerviosas.

Todas participan en el movimiento y en la tolerancia de la espalda a las cargas. Sin embargo, encontrar cambios musculares, discales o degenerativos no significa necesariamente que sean la causa del dolor.

Diferencia entre lumbalgia y lumbago

Lumbalgia y lumbago se utilizan habitualmente como sinónimos para describir el dolor en la zona lumbar.

“Lumbalgia” es el término clínico más habitual, mientras que “lumbago” es una denominación tradicional o coloquial. Ninguno de los dos términos identifica por sí solo la causa del dolor.

¿Cuáles son los síntomas de la lumbalgia?

La lumbalgia suele causar dolor en la parte baja de la espalda, que puede ser sordo, punzante o sentirse como una presión. También puede acompañarse de rigidez, limitación de movimiento y molestias al permanecer mucho tiempo sentado o de pie.

Exploración lumbar en paciente boca abajo para valorar los síntomas de lumbalgia y el dolor lumbar

Los síntomas más frecuentes son:

  • Dolor lumbar en el centro o en uno de los lados de la espalda baja.
  • Rigidez, especialmente tras estar un tiempo en la misma posición.
  • Dificultad para agacharse, girarse o incorporarse.
  • Molestias que aumentan con algunas posturas, movimientos o actividades.
  • Dolor que puede extenderse hacia glúteos o muslos.

Si el dolor baja por la pierna y aparece junto con hormigueo, pérdida de sensibilidad o debilidad, conviene valorar si existe afectación nerviosa, ya que no sería simplemente una lumbalgia inespecífica.

¿Qué hacer cuando aparece un dolor lumbar?

Cuando aparece una lumbalgia, lo más recomendable suele ser mantenerse activo dentro de lo tolerable, evitar el reposo prolongado y reducir temporalmente las actividades que aumentan claramente el dolor.

¿Es mejor reposo o andar?

En la mayoría de los casos, andar es preferible al reposo absoluto.

  • Realiza paseos cortos si resultan tolerables.
  • Cambia de posición con frecuencia.
  • Evita permanecer muchas horas en cama.
  • Reduce temporalmente la actividad si caminar aumenta claramente los síntomas.

No es necesario esperar a estar completamente sin dolor para volver a moverse.

¿Frío o calor para la lumbalgia?

Tanto el frío como el calor pueden utilizarse para aliviar los síntomas a corto plazo, aunque ninguno acelera por sí mismo la recuperación.

  • Calor local: puede ayudar a reducir la sensación de rigidez y aliviar temporalmente el dolor.
  • Frío: algunas personas lo toleran mejor en episodios recientes o tras una actividad que aumenta los síntomas.

Utiliza la opción que te resulte más confortable, protegiendo siempre la piel.

Cómo adaptar temporalmente la actividad

Durante los primeros días puede ser útil:

  • Mantener las actividades cotidianas que sean tolerables.
  • Reducir temporalmente las cargas pesadas o los esfuerzos que aumenten mucho el dolor.
  • Evitar el reposo completo.
  • Recuperar progresivamente la actividad conforme mejoren los síntomas.

El objetivo es adaptar la carga, no dejar de utilizar la espalda.

Cuándo consultar

Conviene solicitar valoración si el dolor empeora, limita mucho la actividad o no evoluciona favorablemente.

Busca atención médica con mayor rapidez si aparecen debilidad importante, pérdida de sensibilidad, alteraciones del control de vejiga o intestino, fiebre, traumatismo relevante o malestar general.

¿Cuáles son las causas de la lumbalgia?

La lumbalgia puede tener causas muy diferentes. En muchos casos se considera inespecífica, porque no puede atribuirse el dolor a una única estructura concreta. También existen cuadros en los que sí puede identificarse una causa más específica.

Médico palpando la zona lumbar para valorar las causas del dolor en la parte baja de la espalda

Sobrecarga muscular y dolor lumbar inespecífico

Es frecuente que el dolor aparezca tras:

  • Aumentos bruscos de carga o actividad.
  • Esfuerzos poco habituales.
  • Movimientos repetidos.
  • Periodos prolongados en una misma posición.
  • Menor tolerancia física tras periodos de inactividad.

La musculatura puede participar en el dolor, pero una contractura lumbar no explica por sí sola todos los episodios de lumbalgia.

Problemas discales lumbares

Los discos intervertebrales pueden presentar cambios como una protusión discal lumbar, una hernia discal lumbar o una discopatía degenerativa.

Estas alteraciones pueden relacionarse con el dolor lumbar y, en algunos casos, con síntomas que se extienden hacia la pierna. Sin embargo, encontrar una protusión o una hernia en una prueba de imagen no significa necesariamente que sea la causa del dolor.

Alteraciones estructurales de la columna

Algunas condiciones pueden asociarse con el dolor lumbar, entre ellas:

  • Artrosis lumbar.
  • Estenosis del canal lumbar.
  • Escoliosis.
  • Fracturas vertebrales.
  • Espondilolistesis.
  • Enfermedades inflamatorias.

Estos hallazgos deben interpretarse junto con los síntomas y la exploración, ya que los cambios estructurales no siempre producen dolor.

Estrés, sueño y otros factores que pueden influir en el dolor

La lumbalgia suele ser multifactorial. Además de la carga física, pueden influir:

  • Estrés mantenido.
  • Sueño insuficiente o de mala calidad.
  • Sedentarismo o bajo nivel de actividad.
  • Episodios previos de dolor lumbar.
  • Estado general de salud.
  • Factores laborales o emocionales.

Estos factores no significan que el dolor sea “psicológico”, sino que pueden modificar cómo se percibe, tolera y recupera la espalda.

¿Qué tipos de lumbalgia existen?

La lumbalgia puede clasificarse según su duración y, en algunos casos, según el patrón clínico del dolor. La duración orienta el seguimiento, pero no determina por sí sola la gravedad ni la causa.

Valoración postural de paciente sentada para diferenciar lumbalgia mecánica, aguda o crónica

Lumbalgia aguda

Se considera lumbalgia aguda cuando el dolor tiene una evolución reciente, habitualmente de menos de 6 semanas.

Puede aparecer de forma repentina o progresiva y acompañarse de:

  • Dolor lumbar.
  • Rigidez o limitación de movimiento.
  • Dificultad para agacharse, levantarse o realizar algunas actividades.

Lumbalgia subaguda

La lumbalgia subaguda suele referirse al dolor que persiste aproximadamente entre 6 y 12 semanas.

En esta fase puede existir una mejoría progresiva, aunque algunas actividades todavía provoquen molestias. Que el dolor dure varias semanas no significa necesariamente que exista una lesión grave.

Lumbalgia crónica

Se considera lumbalgia crónica cuando el dolor se mantiene durante más de 12 semanas o 3 meses.

Puede ser continuo o aparecer por episodios y estar influido por factores como:

  • Actividad y tolerancia a la carga.
  • Fuerza y capacidad física.
  • Sueño.
  • Estrés.
  • Episodios previos de dolor.

Lumbalgia mecánica

El término lumbalgia mecánica se utiliza habitualmente cuando el dolor cambia con el movimiento, la actividad o determinadas posiciones.

Puede aumentar o disminuir según la carga y no implica necesariamente que exista una lesión estructural concreta. El patrón de dolor debe interpretarse junto con la exploración y el resto de los síntomas.

¿Cómo se diagnostica una lumbalgia?

El diagnóstico de la lumbalgia es principalmente clínico. Se basa en los síntomas, cómo empezó el dolor, cómo se comporta con el movimiento y una exploración física orientada a identificar posibles signos neurológicos o señales de alarma que justifiquen pruebas adicionales.

Historia clínica y exploración

La valoración suele incluir:

  • Cuándo empezó el dolor y cómo ha evolucionado.
  • Localización e intensidad.
  • Si se extiende hacia glúteos o piernas.
  • Qué movimientos o actividades lo modifican.
  • Movilidad de la columna.
  • Fuerza, sensibilidad y reflejos cuando procede.
  • Pruebas específicas si se sospecha irritación nerviosa, como el Lasègue.

Cuándo pueden ser necesarias pruebas de imagen

Las pruebas de imagen no son necesarias de rutina en una lumbalgia reciente sin señales de alarma.

Pueden valorarse si existe:

  • Dolor persistente o evolución atípica.
  • Déficit neurológico.
  • Traumatismo importante.
  • Sospecha de fractura, infección, enfermedad inflamatoria o tumor.
  • Necesidad de aclarar una lesión concreta que pueda cambiar el tratamiento.

Por qué una resonancia no siempre explica el dolor

La resonancia puede mostrar protrusiones, hernias o cambios degenerativos incluso en personas sin dolor.

Por eso, una imagen no debe interpretarse de forma aislada. Su importancia depende de que los hallazgos encajen con los síntomas, la exploración y la evolución clínica.

¿Cuál es el tratamiento de la lumbalgia?

El tratamiento de la lumbalgia suele ser conservador y se adapta a la duración del dolor, la limitación funcional y los factores que influyen en cada caso. El objetivo es reducir el impacto del dolor, recuperar el movimiento y volver progresivamente a las actividades habituales.

Terapia manual en la zona lumbar como tratamiento de la lumbalgia en fisioterapia

Medidas iniciales y control del dolor

En las primeras fases puede ser útil:

  • Mantener la actividad dentro de lo tolerable.
  • Reducir temporalmente las tareas que aumentan mucho los síntomas.
  • Evitar el reposo prolongado.
  • Utilizar calor o frío si proporcionan alivio.
  • Valorar medicación analgésica o antiinflamatoria cuando esté indicada por un profesional sanitario.

Fisioterapia y rehabilitación

La fisioterapia para lumbares puede ser útil cuando el dolor limita las actividades, persiste o reaparece con frecuencia.

El tratamiento puede incluir:

  • Educación sobre el dolor y la actividad.
  • Recuperación de movilidad.
  • Ejercicio terapéutico progresivo.
  • Mejora de fuerza y capacidad física.
  • Adaptación gradual de las actividades laborales o deportivas.

Técnicas como la terapia manual, la osteopatía o la diatermia pueden utilizarse como complemento en determinados casos, pero no sustituyen al tratamiento activo.

Ejercicio terapéutico

El ejercicio es una de las estrategias más importantes, especialmente cuando el dolor se prolonga.

Puede incluir trabajo de:

  • Movilidad.
  • Fuerza.
  • Resistencia.
  • Control del movimiento.
  • Actividad aeróbica.

No existe un único ejercicio válido para todas las personas; la elección debe adaptarse a los síntomas, preferencias y tolerancia a la carga.

Cuándo se valoran otros tratamientos

Si el dolor no mejora como se esperaba o existen síntomas neurológicos importantes, puede ser necesario valorar otras opciones médicas.

Dependiendo del caso, pueden considerarse:

  • Tratamiento farmacológico.
  • Infiltraciones en indicaciones concretas.
  • Valoración por traumatología, neurología o reumatología.
  • Cirugía, solo en determinadas patologías y cuando existe una indicación clara.

Ejercicios para aliviar la lumbalgia

El ejercicio puede ayudar a mejorar la movilidad, la fuerza y la tolerancia al movimiento en personas con lumbalgia. No existe un ejercicio universalmente mejor: conviene elegir los movimientos que resulten tolerables y progresarlos según la respuesta de cada persona.

Paciente realizando ejercicios de puente con apoyo para aliviar las molestias lumbares y mejorar la movilidad

1. Movilidad lumbar suave

Tumbado boca arriba con las rodillas flexionadas, realiza pequeños movimientos de pelvis para mover la zona lumbar de forma controlada.

Puede ser útil cuando predomina la rigidez.

2. Rodilla al pecho

Desde la misma posición, acerca una rodilla hacia el pecho de forma suave y vuelve lentamente.

El objetivo es movilizar la zona lumbar y la cadera, sin forzar el rango.

3. Puente de glúteos

Con las rodillas flexionadas y los pies apoyados, eleva la pelvis lentamente y vuelve a bajar con control.

Ayuda a trabajar los glúteos y la musculatura de la cadena posterior.

4. Bird-dog

En cuadrupedia, extiende un brazo y la pierna contraria manteniendo el tronco estable.

Permite trabajar la fuerza, la coordinación y el control del tronco.

⚠️ Aviso importante

No todos los ejercicios son adecuados para todos los casos o fases. Una valoración profesional es clave.

¿Cuánto dura una lumbalgia?

La duración de una lumbalgia es variable. Muchos episodios mejoran en días o pocas semanas, aunque algunos pueden prolongarse. El tiempo de evolución no depende solo de la intensidad del dolor, sino también de la actividad, los episodios previos y otros factores individuales.

Duración de la lumbalgia aguda

La lumbalgia aguda tiene una duración de menos de 6 semanas.

En muchos casos existe una mejoría clara durante las primeras semanas, aunque la recuperación no siempre es lineal y pueden aparecer días con más o menos molestias.

Cuándo puede prolongarse

Según el tiempo de evolución:

TipoDuración
Lumbalgia agudaMenos de 6 semanas
Lumbalgia subagudaEntre 6 y 12 semanas
Lumbalgia crónicaMás de 12 semanas

Que el dolor dure más tiempo no significa necesariamente que exista una lesión grave o progresiva.

Factores que influyen en la recuperación

La evolución puede verse condicionada por:

  • Episodios previos de dolor lumbar.
  • Tolerancia al movimiento y a la carga.
  • Nivel de actividad física.
  • Sueño y recuperación.
  • Estrés y factores emocionales.
  • Presencia de síntomas neurológicos u otras condiciones asociadas.

Más que cumplir un plazo concreto, conviene valorar si existe una mejoría progresiva de la función y de la tolerancia a las actividades habituales.

⚠️ Recomendación práctica

Al aumentar caminatas o ejercicio, observa cómo responde la espalda al día siguiente. Si el dolor aumenta claramente o limita más tu actividad, reduce temporalmente el volumen o la intensidad. Si la respuesta es estable y tolerable, puedes progresar poco a poco.

¿Lumbalgia y ciática son lo mismo?

No. Lumbalgia y ciática no son lo mismo, aunque pueden aparecer a la vez. La lumbalgia describe el dolor en la zona baja de la espalda; la ciática implica la irritación o afectación de una raíz nerviosa con síntomas que suelen extenderse hacia la pierna.

Cuando los síntomas encajan con la ciática, el tratamiento para la ciática debe adaptarse a la causa, la presencia de síntomas neurológicos y la limitación funcional, no solo a la intensidad del dolor.

Cómo distinguir dolor lumbar y ciática

CaracterísticaLumbalgiaCiática
Zona principalEspalda bajaGlúteo y pierna
IrradiaciónPuede llegar a glúteos o muslosSuele bajar por la pierna
Hormigueo o entumecimientoMenos habitualMás frecuente
DebilidadNo es típicaPuede aparecer

Cuándo el dolor puede irradiarse hacia la pierna

El dolor lumbar puede extenderse hacia glúteos o muslos sin que exista una ciática.

Conviene sospechar mayor afectación nerviosa cuando el dolor:

  • Baja claramente por la pierna.
  • Se acompaña de hormigueo o pérdida de sensibilidad.
  • Produce sensación de descarga eléctrica o quemazón.
  • Se asocia a pérdida de fuerza.

La localización del dolor por sí sola no basta para diferenciar ambos cuadros; debe interpretarse junto con los síntomas neurológicos y la exploración.

¿Cuándo puede ser una lumbalgia grave?

La mayoría de los episodios de lumbalgia no son graves. Aun así, ciertos síntomas pueden indicar una afectación neurológica importante, una fractura, una infección u otra causa que requiere valoración médica.

Señales de alarma

Conviene prestar especial atención si aparece:

  • Pérdida de control de vejiga o intestino.
  • Debilidad importante o progresiva en una o ambas piernas.
  • Pérdida de sensibilidad en genitales, glúteos o cara interna de los muslos.
  • Fiebre o escalofríos asociados al dolor lumbar.
  • Pérdida de peso inexplicada o antecedente de cáncer.
  • Dolor tras un traumatismo importante, especialmente si existe osteoporosis.
  • Dolor nocturno intenso o síntomas que no encajan con una lumbalgia musculoesquelética habitual.

Cuándo buscar valoración médica

Busca atención urgente si aparecen alteraciones de esfínteres, pérdida importante de fuerza o anestesia en la zona perineal.

También conviene consultar si el dolor empeora progresivamente, persiste sin una evolución favorable o se acompaña de fiebre, pérdida de peso o antecedentes relevantes.

Diferencia entre lumbalgia y otras lesiones lumbares

La lumbalgia describe un síntoma: dolor en la zona lumbar. No identifica por sí sola una lesión concreta. En algunos casos el dolor es inespecífico; en otros puede relacionarse con alteraciones musculares, discales, articulares o nerviosas.

Fisioterapeuta movilizando la cadera y la zona lumbar para diferenciar el lumbago de otras lesiones lumbares

Contractura lumbar

La contractura lumbar es un término utilizado para describir tensión, rigidez o aumento del tono muscular asociado al dolor.

Puede acompañar a una lumbalgia, pero no siempre permite identificar la causa del episodio ni significa que exista una lesión muscular.

Pinzamiento lumbar

Pinzamiento lumbar es un término popular, no un diagnóstico específico.

Puede utilizarse para describir dolor intenso, sensación de bloqueo o síntomas relacionados con la irritación de una raíz nerviosa. Para conocer la causa real es necesario valorar los síntomas y la exploración.

Bloqueo lumbar

El bloqueo lumbar describe la sensación de que la espalda se queda rígida o resulta muy difícil moverse, a menudo de forma repentina.

No significa necesariamente que una vértebra esté desplazada o “bloqueada”; suele describir el dolor y la limitación aguda del movimiento.

Hernia discal lumbar

Una hernia discal lumbar aparece cuando parte del material del disco sobresale de su posición habitual.

Puede existir sin provocar síntomas. Cuando irrita una raíz nerviosa puede producir dolor hacia la pierna, hormigueo, alteraciones de sensibilidad o pérdida de fuerza.

La protrusión discal lumbar es otra alteración del disco que también debe interpretarse junto con los síntomas y la exploración.

Otras alteraciones que pueden producir dolor lumbar

AlteraciónCaracterística diferencial
Artrosis lumbarCambios degenerativos de las articulaciones de la columna que pueden o no producir dolor
Síndrome facetario lumbarDolor relacionado con las articulaciones facetarias, a menudo influido por determinados movimientos o cargas
Estenosis lumbarEstrechamiento del canal o de los espacios nerviosos; puede provocar dolor, hormigueo o debilidad en las piernas al caminar o permanecer de pie
EspondilolistesisDesplazamiento de una vértebra respecto a otra, cuya relevancia depende del grado y de los síntomas
SacroileítisDolor localizado en la región sacroilíaca que puede confundirse con una lumbalgia
LumbociatalgiaDolor lumbar acompañado de irradiación hacia el glúteo y la pierna
Radiculopatía lumbarAfectación de una raíz nerviosa con posibles cambios de fuerza, sensibilidad o reflejos

Encontrar una alteración estructural en una prueba de imagen no demuestra por sí solo que sea la causa de la lumbalgia.

¿Cómo prevenir nuevos episodios de dolor lumbar?

No siempre es posible evitar que vuelva a aparecer una lumbalgia, pero mantener una buena capacidad física, variar posiciones y gestionar mejor las cargas puede reducir el riesgo de nuevos episodios.

Actividad física y ejercicio

La actividad física regular ayuda a mejorar la fuerza, la movilidad y la tolerancia de la espalda.

Puede incluir:

  • Ejercicio de fuerza.
  • Caminar, nadar o ir en bicicleta.
  • Trabajo de movilidad.
  • Ejercicio aeróbico.
  • Actividades como pilates o yoga si resultan tolerables.

No es necesario centrarse únicamente en fortalecer el “core”: lo importante es mantener una actividad física regular y progresiva.

Variar posiciones y gestionar la carga

No existe una única postura “correcta” que prevenga la lumbalgia.

Puede ser más útil:

  • Cambiar de posición con frecuencia.
  • Hacer pausas si se permanece mucho tiempo sentado o de pie.
  • Aumentar progresivamente las cargas de trabajo o entrenamiento.
  • Evitar incrementos bruscos de esfuerzo.
  • Adaptar temporalmente tareas que provoquen síntomas.

El objetivo es mejorar la capacidad de la espalda, no intentar mantenerla siempre en una posición perfecta.

Sueño, hábitos y recuperación

Otros factores también pueden influir en la aparición o persistencia del dolor lumbar:

  • Dormir suficientemente.
  • Mantener un nivel de actividad regular.
  • Gestionar periodos de estrés elevado.
  • Evitar el sedentarismo prolongado.
  • Respetar tiempos de recuperación entre cargas exigentes.

La prevención depende más de mantener una espalda activa y adaptable que de protegerla constantemente del movimiento.

Tratamiento de la lumbalgia en Barcelona

El tratamiento de la lumbalgia debe adaptarse a cómo se comporta el dolor, cuánto limita la actividad y qué factores pueden estar influyendo en su evolución. En nuestro centro de fisioterapia en Barcelona, una valoración individual permite orientar la recuperación sin aplicar protocolos iguales para todos.

Fisioterapeuta realizando un tratamiento de la lumbalgia en un centro de fisioterapia en Barcelona

Valoración individual

La valoración puede incluir:

  • Localización y comportamiento del dolor.
  • Movilidad y tolerancia al movimiento.
  • Fuerza y capacidad física.
  • Actividades que aumentan o alivian los síntomas.
  • Presencia de dolor irradiado o signos neurológicos.
  • Demandas laborales, deportivas y cotidianas.

Tratamiento progresivo

El abordaje puede combinar:

  • Ejercicio terapéutico.
  • Recuperación de movilidad y fuerza.
  • Adaptación de cargas y actividades.
  • Educación sobre dolor y movimiento.
  • Técnicas complementarias cuando estén indicadas.

La progresión se ajusta según la respuesta de cada persona, evitando tanto el reposo prolongado como aumentos bruscos de carga.

Objetivos de recuperación

El objetivo es conseguir una mejora funcional que permita:

  • Moverse con mayor confianza.
  • Recuperar la fuerza y la tolerancia a la carga.
  • Reducir la interferencia del dolor en el día a día.
  • Volver progresivamente al trabajo, ejercicio o deporte.
  • Disminuir el riesgo de nuevos episodios.

Preguntas frecuentes sobre la lumbalgia

¿Cómo se quita el dolor de lumbalgia?

En muchos casos ayuda mantener una actividad suave, evitar el reposo prolongado, adaptar temporalmente las cargas y utilizar calor o frío si alivian los síntomas. Si el dolor persiste, empeora o limita mucho la actividad, conviene realizar una valoración.

¿Qué es mejor para la lumbalgia, reposo o andar?

En la mayoría de los casos es mejor mantenerse activo y caminar dentro de lo tolerable que guardar reposo absoluto. La actividad puede reducirse temporalmente si aumenta mucho el dolor, pero conviene evitar permanecer varios días en cama.

¿Cuántos días dura una lumbalgia?

Muchos episodios agudos mejoran en días o pocas semanas. Se considera lumbalgia aguda si dura menos de 6 semanas, subaguda entre 6 y 12 semanas y crónica cuando supera los 3 meses.

¿Cómo puedo diferenciar si es una ciática?

La lumbalgia se localiza principalmente en la espalda baja. En la ciática, el dolor suele bajar por la pierna y puede acompañarse de hormigueo, pérdida de sensibilidad o debilidad. La exploración clínica ayuda a diferenciar ambos cuadros.

Referencias clínicas

  • Maher C, Underwood M, Buchbinder R. Non-specific low back pain. The Lancet. 2017;389(10070):736–747.
  • Qaseem A, Wilt TJ, McLean RM, Forciea MA. Noninvasive Treatments for Acute, Subacute, and Chronic Low Back Pain: A Clinical Practice Guideline From the American College of Physicians. Annals of Internal Medicine. 2017;166(7):514–530.
  • Hartvigsen J, Hancock MJ, Kongsted A, et al. What low back pain is and why we need to pay attention. The Lancet. 2018;391(10137):2356–2367.
  • George SZ, Fritz JM, Silfies SP, et al. Interventions for the Management of Acute and Chronic Low Back Pain: Revision 2021. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy. 2021;51(11):CPG1–CPG60.
  • World Health Organization (WHO). Low back pain. World Health Organization; 2023.

Aviso médico

La información de este artículo tiene fines informativos y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento individualizado realizado por un profesional sanitario.

Imágenes: Diseñadas por Freepik.

María Pérez Rubio

Directora

Fisioterapeuta especializada en neurorrehabilitación
y terapia manual ortopédica.

Colegiada nº 12607

Llamar
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.